...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

BTS en México, récord de ventas y de irregularidades

La venta de boletos para el concierto de la boy band coreana ha desatado una serie de problemas, tanto por Ticketmaster como por la reventa

La venta de boletos para el regreso de BTS a México dejó al descubierto no solo la magnitud del fenómeno que rodea al grupo surcoreano, sino también una serie de fallas, denuncias y prácticas irregulares que desataron inconformidad entre miles de seguidores. Lo que debía ser una celebración para el ARMY terminó convirtiéndose en una experiencia marcada por el caos, la frustración y la sospecha de abusos en el proceso de comercialización.

La preventa y venta general de entradas para los conciertos programados los días 7, 9 y 10 de mayo en el Estadio GNP Seguros se desarrollaron bajo una presión inédita. Más de un millón de usuarios intentaron acceder a los boletos a través de la plataforma de Ticketmaster, según datos compartidos por la propia empresa y por Ocesa. Todas las localidades se agotaron en cuestión de minutos, el récord se impuso con boletos vendidos en 37 minutos.

Sin embargo, la velocidad con la que desaparecieron las entradas contrastó con los múltiples reportes de seguidores que aseguraron haber quedado fuera pese a cumplir con todos los requisitos. Las quejas comenzaron a multiplicarse en redes sociales desde los primeros minutos de la preventa exclusiva para miembros del BTS Global Official Fanclub ARMY, realizada el 22 y 23 de enero. Usuarios denunciaron fallas en la fila virtual, imposibilidad para ingresar códigos de autenticación previamente validados en Weverse, compras que se interrumpían al momento del pago y cambios inesperados en los precios.

Uno de los señalamientos más recurrentes fue la aplicación de precios dinámicos, una práctica que, de acuerdo con los fans, elevó el costo de boletos que inicialmente rondaban los 4 mil 700 pesos hasta cifras superiores a los 7 mil, sin previo aviso. Los precios oficiales iban desde mil 767 pesos en la zona Naranja C hasta 17 mil 782 pesos para los paquetes VIP, que incluían beneficios como acceso a ensayos, mercancía exclusiva y entrada anticipada.

A la par de las fallas técnicas, comenzaron a circular denuncias por fraudes cometidos a través de redes sociales, donde supuestos vendedores ofrecían boletos que nunca entregaron. El problema se agravó cuando, apenas media hora después de iniciada la preventa, aparecieron cientos de entradas en sitios de reventa, muchas de ellas con precios que oscilaban entre los 10 mil y los 64 mil pesos, cifras muy por encima del valor original. En algunos de estos portales, los seguidores aseguraron haber visto más boletos disponibles que en la plataforma oficial.

La reventa en páginas oficiales como StubHub y ViaGogo, los precios van desde los 100 mil hasta los 130 mil pesos.

La inconformidad escaló cuando comenzaron a circular imágenes de personas formadas afuera de Ticketmaster en el Palacio de los Deportes, presuntamente revendedores, a pesar de que la preventa estaba limitada exclusivamente a usuarios con membresía ARMY activa. Este club de fans organizó una denuncia colectiva, difundida en redes sociales, en la que exigieron la intervención inmediata de la Profeco, la cancelación de boletos adquiridos de manera irregular, sanciones por los precios dinámicos y mayor supervisión en taquillas.

La molestia trascendió el ámbito del fandom. El dirigente de Movimiento Ciudadano y ex candidato presidencial Jorge Álvarez Máynez también informó públicamente que presentó una queja ante Profeco por presuntos abusos en la venta. Por su parte, la periodista e influencer Vanessa Farías documentó en redes su experiencia durante el proceso y expresó su preocupación por la venta en taquillas y por el impacto emocional que la situación ha tenido en jóvenes seguidoras. En uno de sus videos, advirtió a madres y padres de familia sobre mensajes alarmantes que circulaban en redes, donde algunas chicas expresaban ideas extremas ante la posibilidad de no asistir al concierto.

Mientras tanto, en las calles cercanas a recintos y puntos concurridos comenzaron a aparecer jóvenes ofreciendo productos, favores y "servicios" a cambio de un boleto, una postal que reflejó hasta qué punto la llamada “fiebre BTS” va más allá de la lógica.

El interés por las fechas en la Ciudad de México quedó evidenciado también por el alcance internacional de la demanda. Personas de cientos de ciudades de otros países buscaron entradas para los conciertos, con registros desde distintos estados del país —Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Querétaro—, así como desde ciudades de América Latina y Estados Unidos, pese a que se había informado que la venta sería exclusiva para territorio nacional.

El regreso de BTS ocurre tras una pausa de casi cuatro años, motivada por el cumplimiento del servicio militar obligatorio de sus integrantes. La compañía BigHit Music confirmó que el grupo retomará actividades musicales el 20 de marzo, luego de que Suga, el último en concluir su servicio —en su caso como agente de servicio social por una lesión—, fuera liberado en junio de 2025. La gira mundial Arirang iniciará en Corea del Sur en abril y se extenderá hasta marzo de 2027, con más de 70 fechas en Asia, América, Europa y Australia, marcando su regreso a los escenarios desde Permission To Dance On Stage (2021-2022).

Formado en 2013, BTS es el grupo con mayores ventas en la historia de Corea del Sur, con más de 30 millones de discos vendidos. Su álbum Map of the Soul: 7 rompió récords al superar los cinco millones de copias y el grupo hizo historia al agotar el Estadio de Wembley en 2019, siendo el primer artista de habla no inglesa en lograrlo. A eso se suman los miles de productos, oficiales y no, en torno al grupo y cada uno de los integrantes.

Mientras la expectativa por sus conciertos en México sigue, la polémica por la venta de boletos continúa. Bajo el hashtag #OCESAFRAUDE, miles de usuarios continúan documentando irregularidades, reventa y presuntos engaños, a la espera de que las autoridades respondan a una demanda colectiva que, más allá del entusiasmo por la música, expuso las fallas de un sistema rebasado por la magnitud del fenómeno BTS.