Desde las aulas de Grantham: Notas sobre políticas públicas y malas ideas
“No existe dinero público, solo hay dinero de los contribuyentes”
Margaret Thatcher
Tengo una gran simpatía por los cubanos. Desde la primera vez que visite la isla me cayeron muy bien. Me parece un pueblo con una gran actitud frente a la adversidad y extremadamente generoso.
Cuando fui de niño me indignó cómo los cubanos soportaban políticas de segregación cual apartheid caribeño por parte de su propio gobierno. Recuerdo las miradas de tristeza de los cubanos cuando se les negaba la entrada a hoteles y a restaurantes en su propio país, cuando no podían comprar las cosas que se vendían en las “tiendas de turistas”. En visitas posteriores, me di cuenta de las profundas carencias en las que vivián: tenían racionado los pocos satisfactores que había disponibles, sufrían de apagones constantes y sus viviendas y vehículos se caían a pedazos.
Pero lo que siempre me ha sorprendido, es el fanatismo con el que la izquierda mexicana ha defendido al régimen cubano. Al comandante Castro, se le tiene en un altar, junto con el impresentable asesino de Ernesto Che Guevara. Es un lugar común, entre la izquierda trasnochada, inventar fantasías difícilmente verificables del avance de Cuba. Para nuestra izquierda, creer en estas fantasías compensa la perdida de libertad y justifica la existencia de una dictadura tiránica y sanguinaria.
En 1958 Cuba era un país próspero, hoy es uno de los países más pobres en América Latina. El socialismo no genera riqueza, la destruye. En el momento en lo que esto se escribe, el sistema eléctrico está colapsado manteniendo en la oscuridad a más de 10 millones de cubanos. Cuba no sólo está en la penumbra, está sin alimentos ni medicinas, con la economía paralizada y con su infraestructura básica prácticamente destrozada. Para la izquierda, el “embargo” es el responsable de tanta calamidad. La verdad, el único responsable es Fidel Castro y sus sucesores, quienes se empeñaron en seguir al socialismo, fórmula fracasada en todo el mundo.
Este fin de semana, el expresidente López Obrador lanzó una campaña de recaudación de fondos para apoyar al pueblo cubano. Esto es verdaderamente ridículo. Lo depositado, si es que no se lo roban como acostumbran los de Morena, será para apoyar al agresor, a un régimen sin escrúpulos que ha abusado y oprimido a su pueblo. Aquí las víctimas son las familias cubanas, carentes de comida y libertad, lo más elemental y lo más valioso.
Además, y esto es un consejo no pedido, depositar en esa cuenta es una temeridad. Cuba está, desde 2021 en la lista de países patrocinadores de terrorismo. Quien deposite en esa cuenta no debe sorprenderse si el gobierno de Estados Unidos lo sanciona por apoyar a organizaciones terroristas.
Si de verdad queremos ayudar a los cubanos, lo mejor es hacer todo lo posible por que haya un cambio de régimen en la isla. Con libertad económica, Cuba tendría grandes oportunidades. Sectores como el turismo, la agroindustria, la construcción, el inmobiliario y el financiero podrían poner de pie a la isla en el mediano plazo.
Ojalá pronto, los cubanos, que tan bien me caen, ya no tengan que huir de su país y puedan desarrollar al máximo su potencial.
Ojalá pronto, puedan vivir en libertad.
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