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Amanda Peet revela cómo fue su diagnóstico de cáncer de mama

La actriz escribió un ensayo para The New Yorker, en el que cuenta cómo recibió la noticia, mientras sus padres estaban en cuidados paliativos

La actriz Amanda Peet dio a conocer su diagnóstico de cáncer de mama a través de un ensayo publicado en The New Yorker, donde también relató que su proceso coincidió con los últimos meses de vida de sus padres en cuidados paliativos. El texto, titulado Mi temporada de Ativan, entrelaza enfermedad, duelo y miedo desde una perspectiva íntima. “Admiro a las personas que pueden convivir con la incertidumbre en asuntos de vida o muerte. Yo no soy una de ellas. Soy pésima practicando mindfullness”, escribe.

Peet cuenta que el diagnóstico surgió tras una revisión que pensó sería de rutina. “La Dra. K. solía charlar conmigo mientras me examinaba, pero esta vez se quedó en silencio… Me dijo que no le gustaba cómo se veía algo en la ecografía y que quería hacerme una biopsia… Fue entonces cuando lo supe”. A partir de ahí, inició una serie de estudios para determinar la naturaleza del tumor. “Es como con los perros… Por un lado están los caniches y, por el otro, los pitbulls”, le explicaron sobre los distintos tipos de cáncer.

Los resultados indicaron que era positiva a receptores hormonales y HER2 negativa, lo que representaba un mejor pronóstico. Sin embargo, la actriz describe el impacto emocional del proceso: "Parecía que acababa de tomar éxtasis… Estaba más feliz que antes del diagnóstico… Pero a los diez minutos recordé que aún necesitaba la resonancia magnética y volví al terror de siempre. Empecé a darme cuenta de que los diagnósticos de cáncer llegan poco a poco".

Amanda Peet con Jack Nicholson en una escena de "Alguien tiene que ceder" (2004)

Durante los estudios, una segunda masa encendió nuevas alertas. “Se ordenó una biopsia y, al salir, el médico me dijo que había un 50 por ciento de probabilidades de que hubiera más cáncer”. Finalmente, resultó benigna, lo que permitió un tratamiento menos agresivo: lumpectomía y radioterapia. Sobre esta última, escribió: "La radioterapia no fue mala, hasta el final, cuando mi pezón se quemó y se ampolló, como un malvavisco demasiado tostado". A inicios de 2026, recibió una resonancia sin anomalías.

Mientras enfrentaba su enfermedad, Peet atravesó la pérdida de sus padres. Su padre falleció en 2025 sin que pudiera despedirse de él, aunque siguió los procesos funerarios, y poco después murió su madre, a quien sí acompañó en sus últimos momentos. En su relato, la actriz expone con honestidad la dificultad de enfrentar simultáneamente el dolor físico y emocional, sin idealizar la experiencia ni ocultar la incertidumbre.

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