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Adán Agusto, arrogante, confiado y decidido para operar las campañas de la 4T en 2027

Adán no fue cercano a López Obrador desde siempre, las denuncias en su contra no han prosperado y ahora volverá a ser operador político de su partido

Alérgico a los cuestionamientos, arrogante en su trato y fiel reflejo del cinismo que inunda la política mexicana, Adán Augusto López Hernández le ha aportado más de un defecto al molde que define a la cúpula morenista hoy en día.

Nacido en 1963 en Paraíso, Tabasco, el todavía senador y nuevamente nombrado operador electoral, es hijo de Payambé López Falconi, un rico notario en Villahermosa y de Aurora Hernández Sánchez, maestra normalista.

A pesar de que en noviembre del 2021, después de la muerte de Hernández Sánchez, el entonces presidente López Obrador aseguró que los papás de López Hernández lo apoyaron en los momentos más duros, lo cierto es que el senador no figuraba en las filas obradoristas en esos tiempos.

“Payambé, un notario que en la época más difícil que estábamos en la oposición era el único que aceptaba dar fe de actos ilícitos cometidos en contra de nuestro movimiento”, declaró el expresidente que dejó las filas del tricolor en 1988.

Sin embargo, López Hernández, que se afilió al PRI desde principios de esa década, no lo acompañó en su ruptura, y se quedó en el partido que lo llevó a ser presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de Tabasco, en 1992.

Poco tiempo después fue designado subsecretario de Desarrollo Político y Protección Civil y después subsecretario de Gobierno y Asuntos Jurídicos. Siempre cobijado por la bandera tricolor.

En 1994, López Hernández se alejó de la vida política, a la que regresó en el año 2000, cuando fue coordinador de la campaña a gobernador de Manuel Andrade Díaz, además de secretario general del PRI en Tabasco.

El Tribunal Electoral echó abajo esas elecciones, pero el haber participado en unos comicios fraudulentos no fue un impedimento para que fuera candidato a gobernador interino.

Deja el nido tricolor

Se dice que salió del PRI por desacuerdos internos, partido en el que militó hasta el 2001, y fue hasta el 2006 cuando se sumó, ahora sí, al movimiento que encabezaba López Obrador como su coordinador de campaña en el estado.

Ya en las filas obradoristas, López Hernández fue primero diputado local, luego federal y finalmente Senador. Fue en este último cargo cuando, en el 2014, el tabasqueño anuncia su renuncia al Partido de la Revolución Democrática (PRD) para unirse al recién estrenado Morena.

Dos años después, entre 2016 y 2017, fue dirigente guinda en Tabasco, estado que gobernó durante 32 meses después de haber ganado las elecciones en 2018. En 2019 pediría licencia para encabezar la Secretaría de Gobernación (Segob).

Mientras estuvo al frente del estado, López Hernández nombró como secretario de Seguridad a Hernán Bermúdez, quien ahora sabemos que era el líder de la organización criminal “La Barredora”.

El senador niega haber tenido conocimiento de las actividades que llevaba a cabo su exsecretario hasta el día de hoy.

Sin embargo, La Barredora está lejos de ser el único escándalo en el que se ha visto involucrado. A López Hernández se le acusa de no haber declarado 79 millones de pesos entre el 2023 y 2024, que presuntamente se fueron a empresas con contratos públicos o fantasmas.

El senador defendió que estos recursos provenían de herencias familiares y servicios profesionales como notario, y negó ocultamiento y calificó las acusaciones como parte de una campaña de desprestigio. El sello de la casa.

Diversos actores políticos, incluida una diputada suplente del PAN, han promovido decenas de denuncias penales ante la Fiscalía General de la República (FGR) por supuestas irregularidades financieras durante su administración en Tabasco, por una suma que rondaría los 700–800 millones de pesos, basadas en auditorías de la Auditoría Superior de la Federación.

Durante su coordinación parlamentaria también se le criticó por ampliaciones significativas de partidas presupuestales discrecionales, sin siempre ofrecer claridad sobre su uso, lo que fue cuestionado por legisladores de oposición.

Nada ha pasado con estas acusaciones, al menos a nivel de investigación. El único revés que ha recibido el senador llegó al mismo tiempo que iniciaba febrero, cuando fue destituido de la coordinación de la bancada de Morena en el Senado.

Pero a pesar del golpe, y fiel a su estilo, Adán, arrogante, confiado y seguro ha declarado desde su escaño que ahora coordinará campañas electorales de la 4T, esas que conoce bien desde su tiempo en el PRI de Tabasco. Para el "hermano de AMLO, la carrera política no ha terminado, antes será más llevadera en esa posición de la que dijo "hablé con quien tenía que hablar".