En los pasillos de Casa Jalisco todavía se escuchan los ecos del manotazo. Y no fue porque a algún iluminado se le ocurriera bajar el límite de velocidad en las avenidas más transitadas de Guadalajara, ni por las fotomultas instantáneas que brotaron como baches tras la lluvia. El verdadero pecado fue que al gobernador Pablo Lemus nunca le avisaron. Así, sin anestesia, el mandatario estatal dio reversa a una disposición que —detalle menor— ya está escrita en la Ley de Movilidad desde hace dos años, canceló multas y amagó con cortar cabezas. No por ilegal, sino porque se enteró por terceros. Una práctica que se ha vuelto costumbre. La lección quedó clara para la burocracia de Jalisco: allá se pueden tocar leyes, bolsillos y recibos, pero no se mueve nada sin pasar primero por el escritorio correcto que es el de Lemus.
Con Donald Trump, no muy bien que digamos
A Gustavo Petro, presidente de Colombia, Trump le dedicó una hora de conversación, pero a la presidenta Claudia Sheibaum apenas 15 minutos en su llamada número 15 desde que inició este gobierno. Al canciller De la Fuente, Marco Rubio lo dejó en espera por días antes de tomarle la llamada y al salir de la conversación, el canciller mexicano tenía una versión “diplomática y tibia” de la misma, mientras el secretario de Estado fue tajante en que se exigieron resultados en el combate al narco. Eso de que “todo muy bien” con el vecino del norte no cuadra con los hechos.
El libro de la censura
La diputada Gabriela Jiménez quiere prohibir ciertos libros. Está indignada porque el Instituto de Investigaciones Jurídicas publicó “La inconstitucionalidad de la sobrerrepresentación excesiva en el Congreso de la Unión”. La coartada de la legisladora de Morena es la de costumbre, que “quiere saber cuánto costó, que no le parece que la UNAM le dé tribuna a Lorenzo Córdova”. El libro, coordinado por María Marván, J.Jesús Orozco Hernández y Diego Valadés, además de ser atinado y riguroso, se puede descargar gratuitamente de la página electrónica y, por cierto, Córdova trabaja en el IIJ.
¿Entrega de llaves en Tulum?
Cuentan en el palacio municipal de Tulum que el alcalde Diego Castañón parece haber tirado la toalla mucho antes de lo previsto, y que ha cedido el control real del municipio al diputado al diputado federal por Quintana Roo, Enrique Vázquez Navarro, a quien dicen apoya en forma permanente Ricardo Monreal. Con libertad el legislador se placea por el municipio entregando apoyos, una actividad que ha levantado más cejas que aplausos entre la clase política local. La presencia de Enrique Vázquez Navarro data desde la época de Carlos Joaquín González como gobernador y Marciano Dzul como alcalde de esa localidad. El descontento ya hizo eco en el Cabildo, donde voces como la del regidor Eugenio Barbachano advierten que el municipio es ya una ficha de cambio política.
Caravana con sombrero ajeno de Andrea Navarro
Mal le fue a la diputada federal de Morena Andrea Navarro, a quien no se le ha visto gestionando nada para Nayarit y ni siquiera defendió el presupuesto del estado ante los graves recortes este año, pero quiso quedar bien con los trabajadores de gobierno a los que no se les había pagado la quincena. En cuanto eso ocurrió, trató de adjudicarse el logro publicando en sus redes una frase justiciera: "La dignidad y el pueblo organizado vencieron a la simulación”. Hoy el gobierno del Estado cumplió con la obligación de pagar..." Le llovieron los comentarios de pose, ridícula y oportunista, en específico le dijeron que, si hubiera querido defender a los empleados del gobierno, debió protestar por el recorte de recursos que le hicieron al presupuesto y ahí se quedó calladita.
