En el Festival Internacional de Cine de Berlín las sorpresas entre los ganadores levantaron los comentarios, lo que se sumó a que estuvo marcado por tensiones políticas y referencias constantes al conflicto en Oriente Medio
En el Festival Internacional de Cine de Berlín las sorpresas entre los ganadores levantaron los comentarios, lo que se sumó a que estuvo marcado por tensiones políticas y referencias constantes al conflicto en Oriente Medio

La noche de clausura en la capital alemana estuvo marcada por ovaciones, discursos encendidos y un trasfondo político imposible de ignorar. En ese contexto, Yellow Letters se alzó con el máximo reconocimiento del certamen cinematográfico.
La película dirigida por el cineasta alemán Ilker Catak, ganó este sábado el Oso de Oro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Berlín. El largometraje narra la historia de un dramaturgo turco y su esposa, una actriz, cuya relación comienza a fracturarse mientras enfrentan persecución política en Turquía y la pérdida de sus empleos. Rodada en Alemania, la cinta se impuso como la gran triunfadora de la Berlinale en una ceremonia marcada por tensiones políticas y referencias constantes al conflicto en Oriente Medio.
El ambiente se tornó especialmente tenso cuando el director sirio-palestino Abdallah Al Khatib, distinguido con el premio a la mejor ópera prima por Chronicles From the Siege, acusó al gobierno alemán de ser “cómplice del genocidio cometido en Gaza por Israel”.
Sus declaraciones provocaron reacciones inmediatas en la sala. Mientras algunos asistentes coreaban “Free Palestine”, otro espectador respondió “Free Palestine from Hamas”, en alusión al grupo islamista que gobierna el territorio.
El Oso de Plata Gran Premio del Jurado, considerado el segundo galardón en importancia, fue para Salvation, del director turco Emin Alper.
Desde el escenario, Alper hizo referencia a diversos conflictos en Oriente Medio y a la situación política en Turquía: “Palestinos de Gaza, que viven y mueren en las peores condiciones, no están solos. Pueblo de Irán, que sufres bajo la tiranía, no estás solo. Y los kurdos de Rojava y Oriente Medio, que luchan por sus derechos desde hace casi un siglo, no están solos. Y, por último, mi pueblo, no estás solo”.
El realizador también rindió homenaje al alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, opositor del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, encarcelado desde hace casi un año y enfrentado a una posible condena de cadena perpetua.
En el apartado interpretativo, la actriz alemana Sandra Hüller obtuvo el premio a la mejor interpretación por su papel en Rose, donde encarna a una mujer en la Alemania rural del siglo XVII que intenta escapar de las restricciones del patriarcado haciéndose pasar por hombre.
Por su parte, Queen at Sea, del director estadounidense Lance Hammer, consiguió dos distinciones: el Oso de Plata Premio del Jurado (tercer lugar) y los galardones a mejores papeles secundarios para Anna Calder-Marshall y Tom Courtenay.
Desde su inauguración el 12 de febrero, la Berlinale vivió una edición marcada por el debate político. La frase pronunciada por el presidente del jurado, Wim Wenders —“Debemos mantenernos al margen de la política”— avivó la discusión sobre el papel del cine en tiempos de conflicto.
Entre premios, discursos y protestas, la edición de este año dejó claro que el séptimo arte sigue siendo, además de una expresión cultural, un escenario de confrontación y reflexión sobre la realidad global.
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