...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Cuando las mujeres se organizan, la comunidad cambia

Saltillo, Coah.- Marzo se acerca y, como cada año, volveremos a escuchar discursos sobre el papel de las mujeres en la sociedad. Pero más allá de las fechas simbólicas, hay historias que ya están sucediendo todos los días y que muestran que el cambio no llega sólo desde las instituciones. También nace desde la organización colectiva.

En Coahuila, un ejemplo claro es el de grupos ciudadanos integrados por mujeres que decidieron dejar de esperar a que las cosas pasaran y comenzar a construirlas. Así nació COMANCHES de Ramos Arizpe, una comunidad que, desde la amistad y el compromiso social, ha logrado algo que muchas veces parece difícil: convertir la conversación en acción. Lo que empezó como un espacio de encuentro terminó convirtiéndose en una plataforma para rescatar historia local, impulsar proyectos comunitarios y generar redes de apoyo reales.

Cuando un grupo de mujeres se organiza, no sólo crea eventos, crea comunidad. Gestionar espacios culturales, sumar aliados, abrir conversaciones sobre identidad y pertenencia o incluso apoyar causas sociales demuestra que el liderazgo femenino también se construye desde lo cotidiano, desde lo cercano, desde lo humano.

Este fenómeno no es aislado. A nivel global, iniciativas como el G100 han puesto sobre la mesa la importancia de la colaboración femenina como motor de transformación social y profesional. La lógica es clara: cuando las mujeres se conectan entre sí, amplían sus posibilidades y las de su entorno.

El cambio también se refleja en el ámbito institucional. Coahuila ha avanzado en materia de derechos y protección hacia las mujeres con marcos legales que hoy sirven de referencia nacional. La creación de fiscalías especializadas, la tipificación de nuevas formas de violencia y el liderazgo femenino dentro del Congreso local han permitido que temas que antes se ignoraban hoy tengan nombre, voz y respaldo jurídico. Nombrar las violencias no divide, protege.

Pero la transformación no se queda sólo en la esfera pública. Hoy vemos mujeres ocupando posiciones directivas dentro de empresas clave para el desarrollo económico del estado, liderando equipos, tomando decisiones estratégicas y demostrando que la visión femenina también impulsa crecimiento, innovación y estabilidad. En una de las regiones automotrices más importantes del país, por ejemplo, una mujer encabeza la dirección de uno de los complejos industriales más relevantes del sector. No es una excepción simbólica, es la evidencia de una transformación silenciosa que ya está redefiniendo el liderazgo en Coahuila.

Hablar de mujeres en marzo no debería reducirse a celebraciones pasajeras ni a mensajes prefabricados. Debería servir para reconocer que el verdadero cambio ocurre cuando la sociedad civil, la iniciativa privada, los medios y las instituciones avanzan en la misma dirección. Cuando una comunidad de mujeres decide organizarse, no sólo cambia su entorno inmediato, cambia la narrativa de lo que es posible.

Tal vez ese sea el mensaje más importante de nuestro tiempo. No se trata de esperar el momento perfecto ni de ocupar espacios por inercia. Se trata de construirlos, de habitarlos y de transformarlos.

Porque cuando las mujeres se unen, en una comunidad, en una empresa, frente a un micrófono, en un Congreso o en una causa social, no sólo abren camino para ellas mismas. Abren camino para todos.