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¿La mejor política exterior es vernos el ombligo?

Con la confesión morenista, ya no es necesario la prueba. A Marx Arriaga le ofrecieron, según la propia presidenta Sheinbaum y el secretario Mario Delgado, un cargo en el Servicio Exterior Mexicano. Tentativa de cohecho con la diplomacia mexicana.

Sobornar con embajadas o consulados. Destierro al más puro estilo del pasado. Una legación o encomienda en el extranjero como premio, castigo o consolación. ¡Nada nuevo, por cierto! Pero ¿sigue siendo válido el apotegma obradorista?, “la mejor política exterior es la interior”? Pues en la interior es un desastre. En el mundo ni somos escuchados, ni somos respetados. No nos topan.

Hace 81 años, en febrero de 1945, se celebró la Conferencia de Yalta, para poner fin a la Segunda Guerra Mundial, y dar paso al nuevo orden mundial. En la famosa foto estaban Winston Churchill, Franklin D. Roosvelt y Josep Stalin, presidentes vencedores de Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas. En este febrero, el canciller alemán, Friedrich Merz, perdedor histórico de aquella guerra, declaró en la Conferencia de Seguridad de Múnich que ese viejo orden mundial había terminado. Que Alemania regresaba de unas vacaciones ¡en materia de seguridad!.

Días antes, nuestro socio comercial, Canadá, en voz de su primer ministro, Mark Carney, dijo que el mundo está en una “ruptura, no en una transición”. Las crisis en finanzas, salud, energética, ponen en riesgo la integración global, además, las grandes potencias usan como armas los aranceles, la infraestructura financiera, las cadenas de suministro.

¿Qué significa ese orden mundial que está en riesgo surgido después de Yalta? Pues de entrada un acuerdo comercial con el que se inició la globalización. El Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) se firmó en 1947, y la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN), firmada en 1949, para dar seguridad a Estados Unidos y Europa. Eso se está quebrando.

Justamente Yalta, en la península de Crimea, está bajo control abusivo de la Rusia de Vladimir Putin, desde 2014. Exactamente como quiere Trump de Groenlandia, o China de Taiwan. Ahora imperan las regiones. Polonia tiene un problema con su frontera con Putin, como México. Japón y su nuevo gobierno ha decidido volverse armar, pues no confía en China.

¿Qué hace México? Repetir la cantaleta insulsa, inútil y boba de que estamos a favor de la “libre determinación de los pueblos” y “la no intervención”. El mantra lopezobradorista de que la mejor política exterior es la interior es basura, palabrería. Mientras la política exterior esté en subasta para mediocres, el mundo no nos tomará en serio.

Benito Juárez dijo aquello de “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Quizá entonces funcionó. Él se refugió en Nuevo Orleans, y luego pidió ayuda a Estados Unidos contra los franceses. Hoy podemos decir que la paz es el respeto a los ciudadanos del mundo y a su entorno.

No asomará en nuestro futuro la esperanza si nos seguimos viendo el ombligo, si lo importante es un minúsculo funcionario de la SEP, o chismes de funcionarios de López Obrador sin denuncias. ¿Esa es nuestra agenda mexicana?  ¿Neta?