...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

La Tarjeta Única… ¿al estilo Nueva York?

Guadalajara, Jal.- Pocas políticas públicas han polarizado tanto a la sociedad como la Tarjeta Única “Al estilo Jalisco” que, pomposamente, el gobierno de este bello y emblemático estado decoró en un tono naranja que acusa de recibido al partido Movimiento Ciudadano. Ni para bien ni para mal, la administración de Pablo Lemus hizo el mínimo intento en disimular que ese plástico prioriza la carga política sobre la asistencial.

El problema, que no es menor, es que pese a la severa embestida en críticas que han recibido las autoridades por sectorizar a la gente y dividirla entre quienes portan el sello de la casa y los que no, nadie ha hecho algo por atenuar la crisis de comunicación.

Peor aún: decidieron dejarle abierto el micrófono y la cámara encendida al gobernador para que, sin el mínimo atisbo de conciencia social, encerrado en una burbuja e ignorando que hay 1.5 millones de jaliscienses viviendo en pobreza moderada (INEGI, 2024), se atreva a decir que con esa tarjeta puedes irte cómodamente a comprarte tu café a Nueva York.

“Vamos a bancarizar a tres millones de jaliscienses. ¿Te quieres comprar un café en Nueva York? Pagas con tu Tarjeta Única Jalisco”, dijo. Y las críticas se fueron a tope porque el referente aspiracional de Pablo Lemus no checa con el de la mayoría.

Evidentemente, el tono inicial del góber buscaba exagerar los beneficios de esa tarjeta para que sus ciudadanos, esos que tanto ama y protege, se convenzan de tramitarla. Pero como en política la forma es fondo, su ejemplo lo puso en un peldaño distinto: en el del clasismo, la frivolidad y el desconocimiento entero del ciudadano al cual gobierna.

Luego, sin más, Pablo Lemus decidió asumirse en el personaje y defender que el viaje a Nueva York era tan atractivo y necesario para la gente que rifaría tres vuelos redondos a ese destino “con dinero de su bolsa”, y que Volaris haría lo propio con otros tres. Siempre y cuando, por supuesto, cuenten con su plástico naranja.

El contexto detrás de este penoso resbalón es simple: el gobierno de Jalisco decidió empezar de cero y obligar a tramitar una tarjeta que permitirá al usuario acceder a un “subsidio” para subirse al transporte público. Actualmente, hacerlo todavía cuesta 9 pesos con 50 centavos, pero para abril el precio subirá a 14. El “tarifazo” aplicado a finales de 2025, y que los eufemismólogos disfrazan como un “ajuste tarifario”, pegará en serio a quienes no hagan el trámite y cuenten con esa tarjeta única, pues sí o sí deberán pagar cuatro pesos con 50 centavos más.

El otro tema es que la transición al pago vía tarjeta no ha sido sencilla. Desde hace al menos dos administraciones los jaliscienses han sufrido por aprender a migrar a este esquema, ya que al pagar en efectivo se requieren 10 pesos porque las que acá llamamos “alcancías rateras” no aceptan monedas de 50 centavos. Entonces, ahora la gente está obligada a acudir a una nueva ventanilla de trámite para tener el privilegio de pagar menos por un derecho humano: el de la movilidad.

Porque sí, desde octubre de 2020 el Congreso de Jalisco avaló que la movilidad y la seguridad vial sean considerados un derecho humano. Entonces, acceder a él no debería depender de un trámite adicional ni mucho menos presentarse como un favor gubernamental.

Además está el hecho de que México es un país donde las tarjetas han sido instrumentos de política social con evidente rentabilidad electoral, así que el color, el nombre y el diseño no son sólo detalles estéticos, sino mensajes. Y ahora con un pésimo timing, pues a este punto ni la calidad, ni la frecuencia de paso ni la seguridad del transporte vienen aseguradas con ese polémico plástico.

Hoy, la Tarjeta Única genera polémica porque, discursos políticos aparte, dividirá a los ciudadanos en dos clases: los que se podrán subir al camión a cambio de 11 pesos y los que no podrán ir a comprarse su café de seis dólares (o siete pasajes) a Nueva York… aunque el gobernador se ofrezca a pagar el viaje redondo a la Gran Manzana a tres suertudos suscriptores de este programa que no deja de despedir un intenso tufo a negocio.