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Jesús Ramírez abrió la puerta al "rey del huachicol" para financiar campañas de Morena: Scherer Ibarra

En el libro Ni venganza ni perdón, el exasesor jurídico de AMLO asegura que Sergio Carmona financió campañas de Morena en Tamaulipas, Sinaloa y Sonora

Imagen creada con inteligencia artificial

El actual coordinador de asesores de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, tejió el entramado para acercar al operador criminal Sergio Carmona Angulo, conocido como el rey del huachicol, a las redes del poder en Palacio Nacional desde 2018.  Fruto de esas reuniones sería el financiamiento de campañas electorales, en especial de Américo Villarreal en Tamaulipas.

Así lo documenta Ni venganza ni perdón, el libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, cuya reconstrucción se apoya en documentos de inteligencia, testimonios y reportes periodísticos acumulados durante años. Carmona —empresario tamaulipeco, operador del huachicol fiscal y asesinado en 2021— aparece como un mecenas central de proyectos políticos del parrido Morena, que hoy gobiernan entidades estratégicas del país.

“Así, Carmona fue presentado a figuras como Mario Delgado y, según versiones, al propio presidente Andrés Manuel López Obrador. Fue a través de Jesús Ramírez que se habrían facilitado reuniones estratégicas para asegurar apoyos económicos en campañas clave, entre ellas la de su amigo personal Américo Villarreal, hoy gobernador de Tamaulipas.

“La cercanía entre Jesús Ramírez y Villarreal está documentada. Fotos en redes, actos de campaña y mensajes públicos lo respaldan. Carmona no sólo financiaba a Morena, sino que formaba parte fundamental del engranaje electoral del partido en el norte del país”, se lee en las páginas reveladas hasta ahora del texto.

La investigación de Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sostiene que informes reservados del Estado mexicano y fuentes de inteligencia ubican a Ramírez Cuevas en diversos encuentros con Carmona antes de su ejecución, en los que habrían abierto las puertas del círculo presidencial a uno de los financieros más controvertidos del norte del país.

“Documentos de inteligencia y testimonios señalan que Ramírez Cuevas mantuvo reuniones con Sergio Carmona ligado al contrabando de combustible y al financiamiento ilícito de campañas con presuntos nexos con el narcotráfico. Carmona fue un empresario tamaulipeco asesinado en 2021 que no sólo construyó un imperio gracias al contrabando de combustibles, sino que también tejió una red de influencias y favores políticos que, según documentos de inteligencia, llegaron hasta las puertas de Palacio Nacional”, se lee en el libro.

Ni venganza ni perdón reconstruye el ascenso de Carmona a partir “de 2015, cuando su hermano Julio Carmona fue nombrado funcionario en la aduana de Reynosa. Fue entonces cuando montó un esquema de huachicol fiscal que evadía impuestos mediante facturas falsas y empresas fantasma”, se manifiesta en el texto.

Para 2020, de acuerdo con estimaciones citadas en el libro y en investigaciones periodísticas previas, la red de Carmona controlaba hasta un tercio del mercado ilegal de hidrocarburos en la frontera norte.

Periodistas especializados en temas de seguridad y corrupción lo identificaron como un actor clave en las elecciones intermedias de 2021, particularmente en el norte del país que favorecieron a Morena en esa región.

En Sonora, la coincidencia temporal entre la operación financiera atribuida a Carmona y la llegada de Alfonso Durazo Montaño al gobierno estatal fue objeto de análisis y señalamientos en medios nacionales, en el marco de la cercanía histórica de Durazo con el núcleo político del lopezobradorismo.

Desde 2018 comenzó a financiar campañas en estados estratégicos Tamaulipas, Sinaloa y Sonora. Desde ese momento periodistas y analistas lo identificaron como un operador en la sombra en las elecciones intermedias de 2021. El 22 de noviembre de ese año, Carmona cayó abatido de un tiro en la cabeza dentro de una barbería de lujo en San Pedro Garza García, Nuevo León”, se lee en el documento que saldrá a la luz esta semana.

Scherer Ibarra y Fernández Menéndez consignan que “días antes de su muerte, Carmona habría comentado a personas de su círculo cercano que mantenía comunicación con la DEA y que estaba proporcionando información sobre políticos mexicanos”.

La frase atribuida al empresario —“me están preguntando, yo sí les digo muchas cosas”— se convirtió, tras su ejecución, en una clave para entender la reacción en cadena que siguió.

Inmediatamente después del homicidio, su hermano Julio Carmona huyó a Estados Unidos. Reportes periodísticos en ese país lo ubican como testigo de autoridades federales, mientras que la estructura financiera no se desmanteló.

De acuerdo con el libro, “su esposa, Perla McDonald, asumió el control de la red, que continuó obteniendo contratos públicos y manteniendo capacidad de influencia política, particularmente en Tamaulipas, incluso en decisiones internas del gobierno de Américo Villarreal”.

Señalado en EU

En paralelo, las investigaciones en Estados Unidos avanzaron con mayor rapidez que en México. En cortes de Nueva York y Texas, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece en documentos anexos a indagatorias por lavado de dinero y financiamiento electoral.

No existen, hasta ahora, procesos judiciales formales en su contra, pero su inclusión en expedientes de esta naturaleza coloca el caso en una zona de máxima sensibilidad política. “Mientras fiscalías estatales mexicanas guardan silencio, las autoridades estadounidenses continúan acumulando información”, reza el texto.

El libro de Scherer Ibarra sostiene que estos antecedentes son conocidos en los más altos niveles del poder político. “Fuentes del gabinete federal afirman que la presidenta Claudia Sheinbaum conoce estos antecedentes”, lo que convierte al caso Carmona en una herida abierta para Morena.

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