Por Nancy Escobar
México enfrenta un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el país cuenta actualmente con 17 millones de personas de 60 años y más, equivalente al 12.8% de la población nacional, cifra que crece de manera sostenida y se distribuye de forma heterogénea en el territorio.
La coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez, Verónica Montes de Oca Zavala, explicó que este fenómeno no es exclusivo de México, ya que por primera vez en la historia de la humanidad se observa que las personas alcanzan edades más avanzadas a gran escala, tanto en países desarrollados como en aquellos con recursos limitados.
“Este es el momento en que más generaciones conviven juntas”, apuntó.
Las proyecciones demográficas confirman esta tendencia. Para 2030, una de cada cinco personas en la Ciudad de México y el Estado de México será adulta mayor, indicador que representa un desafío creciente para las políticas públicas.
De ahí que los retos están en la seguridad económica y la atención médica insuficiente para ese sector de la población.
Montes de Oca advirtió que el envejecimiento en México está marcado por dos grandes problemáticas:
1. La seguridad económica, golpeada por un sistema de pensiones privatizado donde los ahorros de los trabajadores se encuentran en manos de administradoras que cobran comisiones y no garantizan suficiencia para la vejez.
2. La atención médica, porque aunque aumenta la formación de geriatras, no existe una cultura preventiva y los servicios de salud no siempre están preparados para responder, desde un enfoque de derechos humanos, a las necesidades de una población que envejece.
Señaló que el envejecimiento es un proceso biológico influido por condiciones sociales que debería desarrollarse con dignidad y bienestar. Sin embargo, en muchos contextos se aborda como un periodo de pérdida, dependencia o “muerte simbólica”.
La especialista destacó que existe una tendencia a patologizar la vejez, ignorar las dolencias asociadas a una vida de desigualdad y normalizar violencias estructurales que van desde la invisibilización hasta restricciones a la autonomía.
La situación en México es compleja, ya que al menos 16% de las personas mayores sufre algún tipo de maltrato o abandono, de acuerdo con las investigaciones de la UNAM y los datos demográficos oficiales.
A ello se suma la exclusión laboral derivada de la percepción de improductividad, lo que incrementa la vulnerabilidad económica. Además, persiste un discurso social que considera a las personas mayores como “carga”, lo que reproduce estigmas y limita el ejercicio de sus derechos.
Montes de Oca subrayó que incluso fenómenos como los feminicidios de mujeres mayores quedan estadísticamente diluidos, lo que evidencia la falta de atención y registros adecuados.
Feminización del envejecimiento y desigualdad regional

La investigadora recordó que el envejecimiento tiene un rostro predominantemente femenino.
“Hay una feminización de la vejez: las mujeres viven más y predominan en las edades longevas”, explicó.
En el ámbito regional, puntualizó que América Latina y el Caribe muestran ritmos distintos de transición demográfica. En países con menor desarrollo económico, la esperanza de vida sigue siendo limitada. Haití, por ejemplo, posee la más baja del continente.
Para enfrentar estos desafíos, Montes de Oca planteó una ruta basada en la dignificación de la vejez, la cual implica:
- Respeto pleno a la autonomía y decisiones de las personas mayores
- Acceso garantizado a salud, vivienda y seguridad
- Cambio de narrativas sobre el envejecimiento
- Reconocimiento de trayectorias de vida y singularidad
- Políticas que atiendan vulnerabilidades estructurales y simbólicas
En el ámbito de la bioética, señaló la relevancia de discutir temas como la muerte digna y la toma de decisiones al final de la vida, siempre bajo principios que reconozcan la dignidad humana como un valor innegociable.
La especialista subrayó que es fundamental desmontar la idea de que la vejez es sinónimo de dependencia o enfermedad. Existen múltiples ejemplos de personas mayores que desempeñan roles clave en la vida comunitaria, desde quienes administran albergues para animales, hasta quienes cuidan bosques comunales o resguardan bancos de semillas, especialmente en regiones como Oaxaca.
Montes de Oca concluyó que el debate sobre el envejecimiento debe impulsarse desde el Estado, la academia y la sociedad para asegurar una vejez digna y plena en un país que, inevitablemente, será cada vez más longevo.

