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Atentado en mezquita en Pakistán deja 31 muertos y 169 heridos

El atentado más reciente de gran magnitud ocurrió en 2008 y entonces fueron 63 muertos; ningún grupo se ha adjudicado el ataque

Una explosión de gran magnitud sacudió una mezquita chií ubicada en las afueras de Islamabad, capital de Pakistán, mientras se realizaban las oraciones del viernes, dejando un saldo preliminar de 31 personas muertas y al menos 169 heridas, informaron autoridades locales. La policía indicó que se investiga la posibilidad de que se haya tratado de un atentado suicida.

El estallido ocurrió en la mezquita Khadija Al-Kubra, un recinto de grandes dimensiones, y las autoridades advirtieron que la cifra de víctimas mortales podría aumentar debido a que varios heridos permanecen en estado crítico.

Imágenes difundidas por medios de comunicación y redes sociales mostraron a agentes de seguridad y vecinos auxiliando a los lesionados y trasladándolos de urgencia a hospitales cercanos.

Rescatistas y sobrevivientes relataron escenas de extrema violencia en el interior del templo, donde cuerpos sin vida y personas gravemente heridas quedaron tendidas sobre las alfombras del lugar de culto.

Hasta el momento, ningún grupo se ha atribuido la autoría del ataque. No obstante, las sospechas apuntan a organizaciones insurgentes como el Talibán paquistaní o el grupo extremista Estado Islámico, responsables de ataques previos contra la comunidad chií, una minoría religiosa en el país.

Estas organizaciones suelen dirigir sus acciones tanto contra fuerzas de seguridad como contra población civil.

Aunque Islamabad no suele ser escenario frecuente de atentados, Pakistán ha experimentado un repunte de la violencia insurgente en los últimos meses. Este incremento se atribuye principalmente a grupos separatistas baluchis y al Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), aliado de los talibanes afganos, así como a una filial regional del Estado Islámico que mantiene actividad en el país.

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, y el primer ministro, Shehbaz Sharif, condenaron el ataque en mensajes separados y expresaron sus condolencias a las familias de las víctimas. Ambos instruyeron a las autoridades a garantizar atención médica integral a los heridos.

“Atacar a civiles inocentes es un crimen contra la humanidad; la nación acompaña a las familias afectadas en este momento difícil”, afirmó Zardari. Por su parte, Sharif ordenó una investigación exhaustiva y subrayó que los responsables “deben ser identificados y castigados”, declararon.

El ministro del Interior, Mohsin Naqvi, también condenó el atentado y pidió a los servicios de salud que brinden la mejor atención posible a los lesionados.

El ataque coincidió con la visita oficial de dos días a Pakistán del presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, quien participaba en un acto junto al primer ministro Sharif en Islamabad, a varios kilómetros del lugar de la explosión.

El último atentado de gran escala en Islamabad se registró en 2008, cuando un ataque suicida contra el Hotel Marriott dejó 63 muertos y más de 250 heridos. Ese mismo año, otro atacante se inmoló frente a un tribunal de la capital y causó la muerte de 12 personas.

La explosión del viernes ocurre casi una semana después de que el proscrito Ejército de Liberación de Baluchistán perpetrara una serie de ataques en la provincia de Baluchistán, en el suroeste del país, donde murieron cerca de 50 personas. En respuesta, las fuerzas de seguridad abatieron a más de 200 presuntos insurgentes, de acuerdo con el ejército paquistaní.