...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Trump bromea sobre que Canadá será el estado 51, Groenlandia el 52 y Venezuela el 53 de la Unión Americana

Líderes políticos han calificado las declaraciones de provocativas y desestabilizantes

Crédito: @WhiteHouse

En el marco de una cena privada celebrada este domingo en el exclusivo club Alfalfa, en la capital estadounidense, el presidente Donald Trump volvió a generar controversia al bromear sobre una hipotética ampliación territorial de Estados Unidos que iría más allá de sus 50 estados actuales.

Según medios que cubrieron el evento, Trump mencionó en tono jocoso que le gustaría que Canadá fuera el “estado 51”, seguido por Groenlandia como estado 52 y Venezuela como estado 53, si estos territorios se incorporaran al país norteamericano.

La declaración, aparentemente humorística, se da en medio de una serie de recientes gestos y comentarios del mandatario que han encendido tensiones diplomáticas con alianzas tradicionales y vecinos inmediatos.

Trump ha expresado en repetidas ocasiones su interés por adquirir o ejercer control sobre Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, llegando incluso a sugerir que la fuerza no está completamente descartada si no se logra un acuerdo de compra.

Reacciones y contexto geopolítico

La referencia al 51º estado no es nueva en su discurso. Desde finales de 2024, Trump ya había planteado en diversos foros la idea de que Canadá podría integrarse en la unión estadounidense, inicialmente tomada por algunos como una broma o comentario provocador. Sin embargo, figuras políticas en Ottawa y medios internacionales han expresado su rechazo categórico a la noción, subrayando que la soberanía canadiense no está en discusión.

Más allá de lo humorístico, estas declaraciones se dan en un contexto más amplio de tensiones entre Washington y gobiernos aliados. La persistente retórica sobre Groenlandia ha provocado protestas históricas bajo consignas como “Greenland is not for sale”, reuniendo a miles de personas en ciudades de Dinamarca y Nuuk, la capital groenlandesa.

En el caso de Venezuela, la sugerencia de Trump se enmarca tras un operativo militar estadounidense que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, según afirmó la administración estadounidense a principios de enero.

En el mismo contexto, medios han ilustrado publicaciones de Trump con mapas generados por inteligencia artificial en los que Canadá, Groenlandia y Venezuela aparecen incorporados a los Estados Unidos, lo que ha añadido una capa de confusión sobre qué parte es broma y qué parte refleja aspiraciones políticas reales.

Críticas y apoyos desde distintos frentes

Analistas internacionales y líderes políticos han calificado estas declaraciones de Trump de provocativas y desestabilizantes, argumentando que, aunque puedan parecer declaraciones ligeras, se reflejan tendencias más amplias de una política exterior que algunos ven como expansionista o poco respetuosa de normas internacionales.

Otros, por el contrario, interpretan que se trata simplemente de lenguaje político polarizante sin intención real de anexar territorios soberanos.

De acuerdo con expertos en relaciones exteriores, incluso si las palabras de Trump se hicieron “en broma”, la percepción de seguridad y soberanía por parte de los países aludidos no toma estos comentarios como meros chistes, sino como posibles señales de cambio estratégico en la política estadounidense hacia América del Norte y el Caribe.