Provocación. La recepción del libro La inconstitucionalidad de la sobrerrepresentación excesiva en el Congreso de la Unión (se agotó el impreso antes de presentarlo y no declinan sus descargas digitales) más los intentos oficialistas de silenciarlo, más la cantidad, el perfil y la actitud de quienes acuden a sus discusiones, parecen anunciar un nuevo capítulo en las luchas por la democracia en México. Me atrevo a una comparación provocadora, seguro voluntarista y temeraria. El creciente clima de cuestionamiento a la inconstitucionalidad de la integración del poder del Estado con el cual casi se destruyó al Estado liberal democrático en México, me remitió al clima de cuestionamiento al reeleccionismo de la última década de la dictadura de Porfirio Díaz. Surgió en 1900 el Partido Antirreeleccionista y se formaron clubes con la misma divisa, como hoy se suceden reuniones académicas y ciudadanas y se perfilan partidos por el restablecimiento de la vida constitucional del país.
Otra ‘narrativa’. Un aire diferente se respira en las presentaciones del libro, publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Excepcionalmente concurridas, dejan ver un público con inusual atención a los duros argumentos, lógica (no sólo jurídica) y conclusiones plausibles. Lejos del facilismo repetitivo de las frases hechas contra los críticos, digamos, de la ‘narrativa’ mañanera. Hay aquí una pista a seguir del surgimiento de una franja con otra narrativa, que desnuda la narrativa oficial.
Inconstitucionalidad a secas. Con un largo título, antimercadológico, que una comentarista sugirió alargar más, dada la riqueza de sus textos, el libro podría, al contrario, abreviar su título a La inconstitucionalidad, en referencia a los efectos de la sobrerrepresentación parlamentaria del régimen, que dejaron la vida en México al margen de la seguridad jurídica y a los mexicanos despojados de buena parte de sus derechos constitucionales.
