El gobierno mexicano se sumó al bloqueo impuesto por Donald Trump y ya no venderá petróleo a Cuba. Así, el régimen comunista va a caer.
Qué bueno.
Pero, vaya cosas que estamos viendo.
El gobierno de Morena permitió que agentes del FBI entren a México a detener narcotraficantes.
El gobierno de Morena le cortó a Cuba el suministro de petróleo para que funcione lo básico.
De haber sido iniciativa propia, soberana, habría que aplaudir al gobierno.
Si no puedes con los narcos más poderosos, pide ayuda. Haz un convenio decoroso y a la carga.
Igual en el caso de Cuba. Si ya el gobierno se cansó de vender o fiar petróleo a un moroso que, además, es una dictadura, excelente que le corten el suministro.
Pero todos sabemos que no fue una decisión soberana, sino una imposición de Washington.
Y eso amerita una explicación seria y sincera, y no trabalenguas de polemista que no dicen nada.
Ayer se le preguntó a la presidenta:
- ¿Puede confirmar, entonces, que no hubo ninguna consideración política en esta suspensión del envío de petróleo, por parte de Pemex, a Cuba?
Claudia Sheinbaum: “Pemex toma decisiones en la relación contractual que tiene con Cuba, a partir de las decisiones que se toman”.
Le preguntan: “¿Y por qué se toma ahora y no antes?”
Claudia Sheinbaum: “Pues, así como durante un tiempo no se envió y después sí se envió, y otro tiempo no se envió y sí se envió”.
Pregunta: “¿Los envíos se van a renovar en algún momento o ya es una decisión…?”
Claudia Sheinbaum: “En todo caso, se informará”.
Hundir al régimen cubano es una decisión histórica, que no amerita ambigüedades como las de ayer en Palacio Nacional.
Los tiempos cambian y las reglas de la política no son inmutables, como las de la naturaleza.
Hoy el contexto global es distinto al que vivieron presidentes anteriores. Venga, pues, una explicación de altura.
¿Cómo que “Pemex toma decisiones a partir de las decisiones que se toman”?
¿Cómo que “durante un tiempo no se envió y después sí se envió, y otro tiempo no se envió y sí se envió?”.
Sin el petróleo venezolano ni el de México, a Cuba se le apaga la luz. A oscuras. Una crisis humanitaria en la isla está a la vuelta de la esquina. O una nueva estampida en balsas.
Lo que ahí ocurra es un asunto de seguridad nacional para nuestro país.
México se había quedado como el único abastecedor de combustible a Cuba.
Pudo usar esa condición privilegiada para acordar con Díaz-Canel un calendario rápido y creíble de liberación de presos políticos y apertura democrática.
Nada de eso. Desde el gobierno anterior México perdió cualquier posibilidad de puentear entre Cuba y Estados Unidos porque decidió tomar partido de manera innecesaria por el régimen de La Habana.
Para recibir los aplausos de la galería morenista en México, el presidente López Obrador presumió su soberbia al invitar al dictador Díaz-Canel a Palacio Nacional y dar el discurso en la ceremonia del aniversario de la Independencia.
Ahora, ¿cómo van a justificar darle la puntilla al régimen que nos presentaron como el ideal a seguir?
¿Harán una marcha en defensa de la “decisión soberana” de no vender petróleo a Cuba?
Tendremos una manifestación frente a la embajada de Cuba, con Noroña y Epigmenio repartiendo volantes que digan: “¡Presos políticos en Cuba, libertad!”?
Son capaces.
De la presidenta esperamos otra cosa: una explicación de altura que argumente el cambio histórico de la posición mexicana, en beneficio de México.
