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Arreola y otros mercenarios

La Aurora tiene apenas dos semanas de vida y van tres o cuatro ocasiones en que un tenebroso personaje de los negocios en los medios, llamado Federico Arreola, nos ataca con la osadía propia de los mercenarios.

En el medio periodístico es conocida la audacia con que Arreola se allana en el regazo del poder político y económico desde hace décadas.

Golpea para acomodarse. O para justificar su espacio en el palomar donde le pagan por sembrar calumnias.

Sería saludable pasar de largo ante tipos como él. Pero el servilismo de Federico Arreola tiene, por su carácter interesado, algo o mucho de repugnante.

De no ser por esto último, su travesía de saltimbanqui podría inspirar al maestro Joaquín Sabina en alguna de sus canciones cargadas de ironía festiva. Digan si no:

Lambiscón de Salinas/porrista de Zedillo/espadachín de los Fox/… calumniador de Calderón/mercader con Peña Nieto/mandadero del Peje.

De ahí el nombre del portal que lanzó -exitosamente- para servir a López Obrador: Sendero del Peje. Luego, por razones fácilmente comprensibles, dejó solo la abreviatura SDP. Lo compró Televisa y él sigue como director del medio.

En el más reciente ataque, Arreola escribió que La Aurora es un medio de “ultraderecha” diseñado para reemplazar a Carlos Loret que “ya aburrió con sus revelaciones que son puro cuento”.

Dice que “la tragedia de los grupos conservadores” es que La Aurora no ha dado ninguna nota de relevancia. Nos empaqueta con las tres administraciones previas a AMLO.

Primero, Loret. Sus investigaciones periodísticas, y de su equipo de trabajo en Latinus, han sido fundamentales para que México conozca el amasijo de corrupción, nepotismo e ineptitud en que se tradujo la falacia de la “honestidad valiente” de López Obrador.

Además de dañar a La Aurora, a quien quiere desacreditar Arreola con su malignidad sibilina es a Loret y a Latinus. Les duele ser exhibidos en su doblez y que lo hagan sin miedo y sin ambages.

López Obrador nunca desmintió a Latinus.

Usó información fiscal confidencial para atacar, ilegalmente, a Carlos Loret. Puso una diana en la frente del periodista. Y Arreola, en su papel: agita a la claque morenista contra un medio y un reportero que buscan la verdad y la dicen.

Claudia Sheinbaum, en lugar de aclarar los escándalos de corrupción del clan que gobernó México entre 2018-2024, los amontona para que el tiempo y paleros como Arreola los cubran con tierra, entre los escombros de la destrucción nacional causada por Morena.

Arreola y la costosísima maquinaria de propaganda que encabeza Jesús Ramírez crean el clima para que surja un Bart (el frustrado asesino de Ciro Gómez Leyva) que esta vez no falle.

La Aurora. Sí, aquí escriben notables personalidades de gobiernos previos a AMLO. ¿Y? ¿Qué le irrita a Arreola?

Todos los presidentes que menciona dieron mejores resultados que el de López Obrador.

La Aurora ¿no ha dado ninguna nota de relevancia?

En dos semanas hemos contado -y documentado- que seis millones de niños se quedaron sin el cuadro básico de vacunas en el sexenio anterior.

Que la cuarta parte del total de niños con cero vacunas en América Latina está en México.

Que el gobierno va a destinar, este año, más recursos al reparto de dinero en efectivo a estudiantes, que al presupuesto de toda de la educación superior en el país.

Que con el pretexto de “proteger a las audiencias”, el gobierno prepara un reglamento para castigar el ejercicio de la libertad de expresión. “Campeche y Veracruz no son excepciones, sino el laboratorio para acabar con el periodismo libre”, escribió aquí José Carreño Carlón.

Que el aumento del cien por ciento de las remesas desde Estados Unidos en 2019-2024 es fruto del boom del narcotráfico alentado por el entonces presidente López Obrador.

Que uno de los pilares del “súper peso” es el dinero de la venta de drogas en el país vecino.

No sorprende que Arreola sostenga que lo anterior carece de relevancia.

En eso trabajan él y los pistoleros digitales de Jesús Ramírez, pagados con el dinero de nuestros impuestos: en la normalización de lo inaceptable.

Su empeño es impedir que el periodismo libre haga grietas en el muro de la indiferencia.

Quienes hacemos La Aurora (casi en su totalidad, de manera solidaria), no pretendemos dar golpes periodísticos al estilo Arreola: calumniar acerca de la vida privada de las personas.

Nos une el valor que le atribuimos a la libertad y al sentido común.

Tal vez no vamos a cambiar la historia. Pero vamos a contarla.

Y sí, sería fantástico poner nuestro grano de arena para tirar el muro de la indiferencia que los federicos arreolas han logrado levantar.