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La huella del arte en la vida

Sin duda, esto que voy a hacer: escribir una columna relacionada con el arte y la cultura es, por decir lo menos, un hecho audaz.

No soy lo que se denomina un “intelectual” ni un experto en alguna de las muchas ramas del arte. Tampoco soy un crítico cualificado.

¿Por qué entonces hago esto? Sencillamente porque sé que mi vida sería muy miserable sin la compañía de un libro, sin poder acudir a un museo y maravillarme ante la obra de un pintor. No me imagino un día sin escuchar ópera o sentirme extasiado con la música. No me gustaría vivir sin la arquitectura, la danza o la poesía. Es decir, vivir sin todo aquello que llamamos belleza. No tengo más razones.

Cada época y lugar tienen su forma de crear y explorar la belleza. Creo que a eso se le conoce como historia del arte. Confieso que a mí me cuesta mucho trabajo entender nuestra época, no el arte contemporáneo, que me parece maravilloso. Lo que no entiendo es a nosotros mismos como espectadores del arte. Me explico: para que el arte exista de verdad, necesita de lectores que lean a los escritores, a personas que escuchen la música de los compositores y sus intérpretes, que los cuadros sean vistos con asombro por los visitantes de los museos y galerías, etc.

Observo sorprendido, y con cierta tristeza, que los artistas son sustituidos por los “creadores de contenido” (sea lo que sea que esto signifique). Cuando veo lo que se publica en redes sociales (rrss) me quedo helado; ya no sólo por lo absurdo o falso de ciertos “contenidos” sino además por el número de “followers” que glorifican bailes sin sentido, actos de locura, etc. Y ya no hablemos de lo que puede ganar un “influencer” por un “post”; mucho más de lo que un artista puede ganar en un año o una vida. No entiendo nada de nada.

Cuando voy a los museos veo incrédulo que muchas personas, de todas las edades, van sólo a tomarse una “selfie” de los cuadros más famosos. ¡Nunca ven el cuadro de frente! Son una verdadera plaga.

Pero en esta columna no quiero dedicarme a quejarme de esto y otras curiosidades del mundo digital y de las rrss. Porque también es verdad que circulan verdaderas maravillas sobre el arte.

De eso se va a tratar esta columna; de compartir con ustedes las mejores experiencias del arte que he tenido en mi vida. No será un punto de vista experto, en otras ocasiones no seré objetivo y sin duda a veces podré estar equivocado.

Nos vemos los fines de semana en un espacio del arte, usted y yo.