Cuando el gobierno y Morena dicen que van a disminuir diputados, senadores y prerrogativas a los partidos “por austeridad”, están mintiendo.
Lo que buscan es el monopolio de la representación popular.
Con el recorte de 100 diputados plurinominales y 32 senadores, el golpe es a los ciudadanos que votan por la oposición.
Morena tendrá una mayoría abrumadora, muy distinta a la expresión de la ciudadanía en las casillas electorales.
Aunque su votación nacional esté en la banda de los cuarenta puntos porcentuales, Morena podría alcanzar la mayoría calificada para cambiar la Constitución a placer.
De aprobarse la reforma como estaba planteada hasta anoche, Morena no tendrá necesidad de acordar con otras corrientes políticas.
No va a parlamentar, va a dictar.
El ahorro que daría la reforma es de alrededor de tres mil millones de pesos al año.
Tal cantidad es menor al uno por ciento, sí, inferior al 1%, de la deuda que acaba de asumir el gobierno federal, que debió pagar Petróleos Mexicanos (392 mil millones de pesos).
Tiran a un barril sin fondo el dinero que es fruto del trabajo honrado de los mexicanos.
Quienes no votan por Morena quedarán reducidos a la condición de pagadores de impuestos a un gobierno que les restringe, hasta la insignificancia, su representación en el Congreso, donde se hacen las leyes.
(“Sin representación, no pagamos impuestos”, dijeron las Trece Colonias al parlamento británico, armaron la revolución de independencia y crearon los Estados Unidos de América).
Ahora el grupo gobernante tiene mayoría calificada en la Cámara de Diputados por el fraude a la Constitución cometido por un grupo de consejeros del INE, y avalado por magistrados serviles del Tribunal Electoral.
Morena y aliados obtuvieron, sumados, 54 por ciento de los votos, y les regalaron 73 por ciento de las curules en la Cámara de Diputados.
Con la reforma que seguramente aprobará una mayoría espuria en el Congreso, la reducción de las transferencias a los partidos será drástica.
Eso sólo beneficia a Morena porque tiene las arcas públicas a su disposición.
Más el dinero mal habido del huachicol fiscal y el que produce su relación endogámica con el crimen organizado.
Impresionante la habilidad de Morena y el gobierno para manipular los sinceros sentimientos de la ciudadanía, como es el rechazo al gasto destinado a partidos y a la excesiva cantidad de diputados.
Pero el pretexto de la austeridad le sirve para adjudicarse el monopolio de la representación en el Congreso.
Así, a más tardar en abril, podría suceder lo que ayer apuntó José Carreño Carlón en La Aurora: “habrán caído los últimos bastiones institucionales de la República, para instaurar una autocracia de hecho y de derecho”.
