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Avisados estamos...

La captura de Nicolás Maduro es digna de festejo, no así la cuestionable vía con que se llevó a cabo, en detrimento del derecho internacional. Quedó clara la inmensa capacidad de atrevimiento del presidente Trump, quien advirtió en reiteradas ocasiones a Venezuela. Las burlas públicas de Maduro únicamente abonaron a la decisión norteamericana y dieron tiempo perfecto para el ensayo militar previo al día de la exitosa extracción de Nicolás y su esposa y el traslado de ambos a Nueva York, donde serán juzgados.  “Sobre advertencia, no hay engaño”, dice el refrán.

Otro caso es el de Irán, país que fue advertido por Trump y su gobierno sobre el financiamiento a diversas agrupaciones terroristas que participaban directamente en la conflictividad bélica de Medio Oriente y sobre sus secretos planes y avances concretos para la obtención de armas nucleares, con el riesgo global y regional que implicaría. El ayatolá Alí Jamenei hizo caso omiso. El 22 de junio Trump decidió el inició de la delicada operación militar denominada “Martillo de Medianoche”, con que las Fuerzas Armadas norteamericanas destruyeron los centros de enriquecimiento de uranio, los centros de investigación y una instalación nuclear que el gobierno iraní tenía destinada para sus fines bélicos. Esa noche no quedó piedra alguna de esos lugares. “El que avisa, no es traidor”, dice otro refrán popular.

Reitero que no justifico las acciones de Trump, pero dudar que se se puedan cumplir las advertencias o amenazas del presidente norteamericano resulta hoy un irresponsabilidad, por decir lo menos.

Un buen amigo mío, radicado en Washington, investigador en la Universidad de Georgetown, me comentó -en junio de 2023- que diversos miembros de alto nivel del área de seguridad nacional de la Casa Blanca y del Pentágono hicieron referencia a su hartazgo por la constante falta de avances en los acuerdos (producidos en cada reunión binacional en Palacio Nacional) en materia de combate al narcotráfico. Mencionó un común denominador que era la “sensación de engaño y burla” con que salían después de cada reunión con el entonces presidente López Obrador.

Los más de 200 mil homicidios dolosos en México (producidos hasta hoy durante los mandatos de AMLO y Sheinbaum) dan cuenta del fracaso gubernamental en materia de seguridad pública y de la criminal asociación del gobierno mexicano con los poderosos cárteles, que controlan importantes regiones del territorio nacional. Ese poderío de las mafias mexicanas (ya catalogadas como grupos terroristas por EU) ha sido subrayado permanentemente por Trump en toda clase de frases y tonos, sea como sutil señalamiento o también como advertencia firme de las acciones -incluidas las militares- que se podría producir de seguirse engañando al vecino del norte.

La irresponsabilidad de Claudia Sheinbaum respecto del tema del narcotráfico tiene severamente preocupado al gobierno norteamericano. Las medidas estéticas y los pobres resultados de García Harfuch son claramente insuficientes para Washington. El tono patético, aburrido y reiterado del discurso soberanista de Sheinbaum ya les cansa. La permanente protección que Claudia brinda a miembros de su gobierno implicados en el crimen organizado la vuelven cómplice a los ojos de nuestro vecino del norte. Que quede claro, AVISADOS ESTAMOS…