Los mercados ilegales no van a desaparecer y siempre pueden existir objeciones a lo que se está haciendo, más aún desde los modos abusivos del presidente Trump.
Los mercados ilegales no van a desaparecer y siempre pueden existir objeciones a lo que se está haciendo, más aún desde los modos abusivos del presidente Trump.
En el fondo nunca sabremos cuál es el margen de acción y el tiempo que resta cuando se trata de Donald Trump.
Es como una maquinaria que terminará por estallar tarde o temprano. ¿México está en riesgo? Es una pregunta por demás espinosa, pero pertinente, inclusive para los que sostienen que es un sacrilegio el siquiera dudar de cómo se están haciendo las cosas desde el plano estratégico y de la seguridad nacional.
Si atendemos a lo dicho por la presidenta Claudia Sheinbaum se esquivó, al menos en el corto plazo, una acción unilateral de las fuerzas de seguridad de los Estados Unidos en territorio mexicano.
Lo que sí sabemos, es que el secretario Marco Rubio exigió, en su llamada con el canciller Juan Ramón de la Fuente, “una cooperación más sólida para desmantelar las violentas reales de narcoterroristas de México y detener el tráfico de fentanilo y armas”.
Utilizaron la estratagema del policía malo y del bueno, aunque en este caso los dos, presidente y secretario de Estado, son para guardar distancia.
Es, por donde se le vea, delicado, más aún porque lo que piden no tiene final claro, aunque existiera todo la disposición y la estrategia adecuada.
Los mercados ilegales no van a desaparecer y siempre pueden existir objeciones a lo que se está haciendo, más aún desde los modos abusivos del presidente Trump.
Lo que ocurre en la zona fronteriza da pistas de cómo nos ven, más allá de llamadas telefónicas.
Hay vigilancia permanente por medio de drones que tienen el propósito de evitar cruces de personas migrantes, a lo que hay que añadir “el muro flotante”, que desalienta las incursiones por el mar donde “cada milla de frontera está reforzada.”
Puede ser exagerado pensar en operaciones hacia blancos relevantes, pero ya no es un delirio o una cuestión que se pueda descartar de modo tajante, más aún porque quien al final decidirá es Trump.
Aquilatar que el cambio que está ocurriendo a nivel geopolítico es justamente el de potencias que, como Estados Unidos, Rusia y China, pueden actuar con márgenes muy amplios e inclusive contraviniendo el derecho internacional.
Entender lo anterior puede servir, de igual forma, para estar preparados ante lo que se avecina.