Discrepan México y EU sobre el tono de la primera llamada De la Fuente-Rubio

El canciller mexicano dice que hablaron de cooperación y soberanía, mientras que el Secretario de Estado revela que EU exigió acciones concretas en combate al fentanilo

Marco Rubio, secretario de Estado de EU.

El primer contacto formal entre el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha dejado en evidencia las notables diferencias de enfoque y narrativa que mantienen ambos gobiernos respecto a la agenda bilateral de seguridad.

Si bien ambos funcionarios dialogaron con el fin de establecer canales de comunicación, los comunicados oficiales emitidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Departamento de Estado presentan dos versiones que, si bien no se contradicen en el hecho de la llamada, sí lo hacen en sus prioridades y lenguaje.

Soberanía y Cooperación

Desde la perspectiva mexicana, la llamada se centró en la continuidad institucional y el respeto mutuo. Siguiendo las instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, el canciller De la Fuente enfatizó un marco de trabajo basado en la igualdad diplomática.

Según el comunicado oficial de la SRE, el objetivo fue dar seguimiento al "Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley", subrayando que cualquier acción debe regirse bajo los principios de:

  • Respeto irrestricto a la soberanía e integridad territorial.
  • Responsabilidad compartida.
  • Colaboración sin subordinación.

Narcoterrorismo y resultados tangibles

Por el contrario, el Departamento de Estado, bajo la dirección de Marco Rubio, utilizó un lenguaje mucho más enérgico y punitivo. La narrativa estadounidense no se centró en la "cooperación horizontal", sino en la exigencia de acciones contra grupos criminales a los que califican explícitamente como terroristas.

De acuerdo con el vocero del secretario Rubio, la conversación giró en torno a la necesidad de "acciones concretas para desmantelar las violentas redes narcoterroristas de México y detener el tráfico de fentanilo y armas".

"El secretario Rubio reafirmó el compromiso de Estados Unidos de detener el narcoterrorismo y enfatizó la necesidad de resultados tangibles para proteger nuestra patria y nuestro hemisferio", dictó el comunicado textual de su oficina.

Un choque de narrativas

Mientras que México busca establecer una relación de "confianza mutua" y evitar la injerencia extranjera, la nueva administración estadounidense parece fijar una postura de presión, sustituyendo el término "crimen organizado" por el de "narcoterrorismo", un concepto que históricamente ha generado tensiones por sus implicaciones legales y políticas sobre la soberanía mexicana.

Este primer intercambio marca el inicio de lo que se perfila como una negociación compleja, donde el lenguaje diplomático de la SRE se enfrenta a la retórica de "seguridad nacional" y exigencia de