De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el hantavirus puede provocar un síndrome pulmonar severo y potencialmente mortal.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el hantavirus puede provocar un síndrome pulmonar severo y potencialmente mortal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este domingo sobre un presunto brote de hantavirus a bordo de un crucero que navegaba en el océano Atlántico, con un saldo preliminar de tres personas fallecidas y al menos tres más enfermas, en un caso que mantiene bajo observación a las autoridades sanitarias internacionales.
El organismo señaló que la investigación sigue en curso, aunque confirmó al menos un contagio por este virus, asociado comúnmente a la exposición a excremento u orina de roedores infectados.
Aunque la OMS evitó identificar la embarcación, medios sudafricanos como News24 y TimesLIVE han reportado que se trataría del buque MV Hondius, un crucero de bandera neerlandesa que realizaba una travesía desde Argentina hacia Cabo Verde. Datos de plataformas de monitoreo marítimo indican que la embarcación se encontraba atracada en Praia, capital del archipiélago africano, al cierre del domingo.
Según la OMS, uno de los pacientes permanece en estado grave en un hospital de Sudáfrica, mientras que se coordinan acciones para evacuar a otros dos pasajeros que presentan síntomas compatibles con la enfermedad.
El posible brote ha encendido alertas en la comunidad sanitaria internacional. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el hantavirus puede provocar un síndrome pulmonar severo y potencialmente mortal. Su periodo de incubación oscila entre una y ocho semanas, y los síntomas iniciales incluyen fiebre, fatiga, dolores musculares y cefalea, seguidos en algunos casos por dificultad respiratoria.
Coberturas recientes de medios internacionales como BBC News y Al Jazeera han destacado que, si bien los brotes de hantavirus son poco frecuentes en entornos marítimos, el confinamiento y las condiciones de higiene en espacios cerrados pueden incrementar el riesgo de propagación de enfermedades infecciosas.
Especialistas en salud pública subrayan que, aunque no se transmite de persona a persona en la mayoría de sus variantes, la detección temprana y el aislamiento de casos sospechosos son clave para evitar complicaciones mayores.
El hantavirus es un grupo de virus perteneciente a la familia Bunyaviridae, clasificado dentro de los agentes de máxima peligrosidad biológica (nivel 4) por su potencial letal y la ausencia de tratamientos específicos en fases avanzadas. Su nombre proviene del río Río Hantan, donde fue aislado por primera vez en 1978, aunque ya desde la década de 1930 se habían documentado brotes en Europa y Asia sin identificar con precisión su origen.
Con el tiempo, se confirmó que distintas especies de roedores actúan como reservorios naturales, propagando variantes como Hantaan, Seoul, Dobrava y Puumala en distintas regiones del mundo.
La transmisión ocurre principalmente por inhalación de partículas contaminadas, lo que convierte al virus en una amenaza silenciosa: basta con respirar aire en espacios abiertos o cerrados —como bodegas, graneros o zonas rurales— donde haya restos de orina o heces de roedores infectados.
También puede contagiarse por contacto directo al manipular animales portadores o superficies contaminadas, e incluso por mordeduras. Este mecanismo explica por qué los brotes suelen estar asociados a condiciones de higiene deficientes o a la convivencia cercana con fauna silvestre, más que a contagios entre personas.
En términos clínicos, la infección inicia con síntomas similares a una gripe —fiebre, dolor muscular, cefalea, náuseas—, pero puede escalar rápidamente hacia cuadros graves como el Síndrome cardiopulmonar por hantavirus, caracterizado por dificultad respiratoria severa que puede derivar en la muerte si no se atiende de forma oportuna.
Existen dos principales manifestaciones: la fiebre hemorrágica con síndrome renal, más común en Europa y Asia, y el síndrome pulmonar, predominante en América. Ambos reflejan la agresividad de un virus que, aunque poco frecuente, tiene una alta tasa de letalidad cuando evoluciona sin control.
La OMS indicó que continuará colaborando con autoridades locales y operadores del crucero para esclarecer el origen del contagio y establecer medidas de contención. Mientras tanto, el incidente reaviva la atención sobre los protocolos sanitarios en viajes internacionales, particularmente en embarcaciones turísticas.
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