Minnesota es escenario de choque institucional y protestas tras la muerte de una ciudadana a manos del ICE

La muerte de Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años, tras recibir disparos de un agente del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE), desata el debate del abuso policial

La ciudad de Minneapolis se encuentra bajo un estado de emergencia tras la muerte de Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años, quien falleció el pasado miércoles tras recibir disparos de un agente del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE). El incidente no solo ha desatado dos días de intensas protestas, sino que ha provocado una fractura institucional sin precedentes entre las autoridades de Minnesota y el Gobierno Federal.

¿Ataque o Ejecución?

El caso ha generado una polarización inmediata debido a las narrativas opuestas sobre los hechos ocurridos mientras Good conducía su vehículo en una zona de protestas contra las redadas migratorias:

El presidente Donald Trump y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, justificaron la acción calificando a Good de "agitadora profesional" y acusándola de "terrorismo interno". Alegan que la mujer intentó atropellar a los agentes con su auto.

El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha rechazado tajantemente esta postura, calificando la muerte como un acto injustificado y exigiendo la salida de los agentes federales de la ciudad.

Uno de los puntos más críticos de la crisis es la denuncia de obstrucción a la justicia realizada por el Buró de Aprehensiones Criminales (BCA) de Minnesota.

Pese a un acuerdo inicial para realizar una investigación conjunta, el FBI y la Fiscalía de EE. UU. excluyeron a las autoridades estatales del acceso a la evidencia, la escena del crimen y las entrevistas. Ante la imposibilidad de garantizar la transparencia que exige la ley estatal, el superintendente Drew Evans anunció el retiro del BCA de la investigación, dejando el caso exclusivamente en manos federales, lo que ha aumentado la desconfianza pública.

Protestas y Represión

La muerte de Good ha reabierto las heridas en una ciudad marcada por el asesinato de George Floyd en 2020. Por segundo día consecutivo, cientos de personas se congregaron frente al edificio federal Bishop Henry Whipple. Los manifestantes, equipados con máscaras y gafas para protegerse de gases químicos, increparon a los agentes al grito de "asesinos".

Se han reportado al menos ocho detenciones en las últimas horas tras enfrentamientos con fuerzas federales y la tensión aumentó con la aparición de Gregory Bovino, alto funcionario de seguridad fronteriza, cuya actitud desafiante ante los manifestantes caldeó los ánimos en la zona.

Medidas de Emergencia

Ante el riesgo de una escalada de violencia, se han tomado medidas drásticas y el gobernador Tim Walz declaró el estado de emergencia y movilizó a la Guardia Nacional para custodiar la ciudad.

Las escuelas públicas de Minneapolis cancelaron las actividades por lo que resta de la semana para garantizar la seguridad de los estudiantes. Por otro lado, en Nueva York y Washington D.C. han iniciado movilizaciones en solidaridad, convirtiendo el incidente de Minnesota en un foco de protesta nacional contra el desp