“Presos políticos de Venezuela, después, ahorita vamos a arreglar el país”: Trump

El plan del secretario de Estado, Marco Rubio, es aplicar tres fases en el país sudamericano que son estabilización, recuperación y transición

Donald Trump
El presidente de Estados Unidos ha ordenado un plan de tres fases en Venezuela.

Después de los ataques a Venezuela y la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el mandatario estadounidense Donald Trump afirmó que los presos políticos están en segundo plano: "No hemos llegado a eso. Ahora mismo lo que queremos es arreglar el petróleo, arreglar el país, traerlo de vuelta y tener elecciones".

Organizaciones de derechos humanos han documentado de forma constante la detención arbitraria de opositores, activistas, periodistas y ciudadanos críticos al régimen chavista desde hace más de una década, aunque en los discursos oficiales —tanto dentro como fuera del país— este tema ha quedado relegado frente a agendas geopolíticas y económicas centradas en el control del petróleo y la estabilidad regional.

¿Cuántos presos políticos hay en Venezuela?

La organización venezolana Foro Penal, reconocida por su seguimiento de detenciones por motivos políticos, reportó recientemente cifras que oscilan entre 800 y casi 900 personas aún encarceladas por razones políticas en el país. Según un reporte fechado a finales de diciembre de 2025, 863 personas permanecían como presos políticos, incluidos civiles y militares, de los cuales un porcentaje significativo no ha sido condenado y otros están desaparecidos dentro del sistema penitenciario venezolano.

Además, otros balances de la misma organización sugieren que esa cifra puede ascender a 890 o incluso a más de 1 800 detenidos, según el corte y la metodología usada por la ONG en diferentes momentos del año.

La realidad del fenómeno es vasta y compleja: desde 2014, Foro Penal ha registrado decenas de miles de detenciones arbitrarias con fines políticos, muchas de las cuales han terminado en prisión prolongada, procesos sin garantías y condiciones que organizaciones internacionales consideran violatorias de derechos humanos.

Diversos gobiernos de oposición y defensores de derechos humanos han denunciado que estas detenciones forman parte de una estrategia más amplia para intimidar y silenciar a cualquier voz crítica al poder establecido, tanto antes como después de cada proceso electoral señalado por múltiples observadores como poco transparente.

El silencio frente a los presos políticos

La atención mediática y diplomática reciente se ha centrado en otros aspectos de la crisis venezolana —especialmente tras una escalada de tensión entre Caracas y Washington—, y los presos políticos han quedado en un segundo plano en las declaraciones públicas de altos mandos estadounidenses, que han priorizado temas como la recuperación petrolera y la “estabilidad” del país.

Esto ha generado críticas tanto en Venezuela como en el exterior, pues a pesar de que organizaciones y familiares de detenidos exigen repetidamente la liberación de quienes consideran injustamente encarcelados, la agenda política a gran escala no siempre incorpora este punto como una prioridad inmediata, reflejando tensiones entre intereses geopolíticos y demandas de justicia.

Marco Rubio y el plan de transición de tres tiempos

En medio de este contexto complejo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha detallado un plan estructurado en tres fases para abordar la situación en Venezuela, con la mirada puesta en la transición política del país. Estas fases han sido descritas como:

  1. Estabilización (Quarantine / Stability): Consiste en asegurar una etapa inicial de calma política y económica mediante el control y la venta de crudo venezolano para evitar el caos y financiar esfuerzos de estabilización. En esta fase, el enfoque está en reducir la tensión y reorganizar los elementos básicos del funcionamiento estatal.
  2. Recuperación (Recovery): Esta etapa busca restaurar el acceso al mercado venezolano de forma “justa” y fomentar la reconciliación nacional. Rubio ha explicado que en este paso se sentarían las bases para una posible amnistía y la liberación de presos políticos, así como la reintegración de partidos y actores de oposición al quehacer político y social dentro del país.
  3. Transición (Transition): La fase final está orientada a propiciar un cambio político más profundo, incluyendo procesos que puedan conducir a un nuevo gobierno elegido democráticamente y a la transformación de las instituciones estatales. Rubio ha mencionado esta fase como el objetivo último de todo el proceso, aunque sin entrar en detalles operativos precisos.

Esta visión de tres tiempos ha sido promovida como una hoja de ruta que combina la agenda económica con objetivos políticos y sociales, aunque ha recibido críticas por parte de sectores que consideran que pone demasiado énfasis en los recursos energéticos y no suficiente atención a los derechos humanos desde el