El secretario de Relaciones Exteriores dijo que "no ve ningún abuso de su parte" y que le parece mezquinas las notas publicadas
El secretario de Relaciones Exteriores dijo que "no ve ningún abuso de su parte" y que le parece mezquinas las notas publicadas

El 2 de octubre de 2024, un día después de haber juramentado como presidenta de la República, Claudia Sheinbuam envió una carta a todos los servidores públicos. Les advirtió que si no actuaban con ética y honradez podrían incurrir en delitos.
Un año y medio después, el periodista de LatinUS y El Universal, Claudio Ochoa, destapó lo que puede ser considerado como delito de peculado de acuerdo con el artículo 223 del Código Penal Federal.
El entonces secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, alojó a su hijo, Marcelo Patrick Ebrard Ramos, en la sede de la Embajada de México en Reino Unido entre octubre de 2021 y abril de 2022.
“Cualquier conducta ilegal de los servidores públicos que viole el código de ético o incurra en actos de corrupción será denunciado ante las autoridades administrativas y/o penales”, señaló la mandataria mexicana.
Sin embargo, como ocurre cuando personajes destacados de la llamada Cuarta Transformación incurren en irregularidades, no pasa nada. Como en el béisbol cuando el ampáyer ve pasar el strike y no lo canta.
El Código Penal Federal establece que comete el delito de peculado: “todo servidor público que para su beneficio o el de una tercera persona física o moral, distraiga de su objeto dinero, valores, fincas o cualquier otra cosa perteneciente al Estado o a un particular, si por razón de su cargo los hubiere recibido en administración, en depósito, en posesión o por otra causa”.
Como lo menciona el periodista, Ebrard, en su carácter de canciller, utilizó recursos públicos a favor de un particular.
“El encargado de la política exterior de México tenía a su hijo en una sede diplomática”, publicó Ochoa.
En su defensa, el ahora secretario de Economía argumentó este jueves en la conferencia matutina de la presidenta Sheinbaum que andaba muy “atareado con el tema de traer a México las vacunas”.
En ese contexto, tuvo una conversación con la embajadora de México en Reino Unido, Josefa González Blanco (entonces su subordinada), en la que le comentó que su hijo estudiaría en Londres. La diplomática le ofreció hospedarlo en la residencia y a tratarlo “como a un hijo”.
Ebrard agregó: “no veo en ello ningún abuso de mi parte, salvo la preocupación de un papá por un hijo. No usamos ningún recurso indebidamente”.
Acusó “mezquindad en ese tipo de notas, porque las personas que lo promueven saben perfectamente bien la entrega de toda la cancillería mexicana y para empezar de tu servidor por traer a México el equipo, las vacunas”.
Contrario a lo que considera Ebrard, el Código Penal Federal señala que sí comete peculado quien distraiga cosas pertenecientes al Estado a un particular.
Recomendar Nota
Contacto