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Líneas de pobreza y precios

El INEGI dio a conocer las Líneas de Pobreza (LP) para el mes de marzo del ámbito rural y urbano. Estas líneas permiten conocer si el ingreso de una persona es suficiente para adquirir los alimentos, bienes y servicios que integran las canastas alimentaria y no alimentaria.

La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) contempla el costo de la canasta alimentaria, que en el medio rural llegó a 1,940.37 pesos y en el urbano a 2,571.18 pesos. Este valor permite identificar el nivel de ingreso indispensable para que una persona pueda adquirir los alimentos necesarios para subsistir, pero nada más. Las personas cuyo ingreso sea menor se consideran en situación de pobreza extrema por ingresos.

Por su parte, la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI) se refiere al costo de la canasta alimentaria más el de la canasta no alimentaria; además de alimentos contempla educación, salud, transporte, calzado, vestido, vivienda, etc. Este valor, que llegó a 3,553.46 pesos en el medio rural y a 4,940.45 pesos en el urbano, establece el nivel de ingreso necesario para que una persona pueda alimentarse y adquirir otros bienes y servicios indispensables. Las personas cuyo ingreso sea menor se consideran en situación de pobreza por ingresos.

En marzo, la variación anual de la LPEI en el medio rural fue de 7.9% y en el urbano de 8.1%; la LPI registró variaciones de 6.1% en el medio rural y de 5.6% en el urbano. Todos estos incrementos superaron el de los precios al consumidor (4.6% anual), lo cual se explica por la mayor dinámica inflacionaria de productos agropecuarios, alimentos, bebidas, tabaco y servicios como el de educación (colegiaturas), además del efecto del incremento de impuestos y tarifas del gobierno.

El incremento de precios, especialmente de productos agroalimentarios, debilita el éxito del gobierno en materia de reducción de la pobreza que solo descansa en aumentos del ingreso vía salario mínimo, becas y pensiones no contributivas, mecanismo que tiende a perder fuerza al ser rebasado por la inflación. Por ello, sostener el éxito de su política social exige resolver la problemática de oferta y abasto agroalimentario.

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