Acapulco, Gro.- Todas las playas en Acapulco están convertidas en cotos privados. Cualquier persona que quiera disfrutar del sol y del mar no encuentra un sitio libre para hacerlo.
Quienes usufructúan las sombrillas instalan éstas en forma tan abigarrada que no existe un claro o pasillo o corredor por dónde transitar.
El porteño o turista se ve obligado a alquilar hasta en 500 pesos una sombrilla, que incluye una mesa con cuatro sillas de plástico. Si se atreve a llevar su propia sombrilla, es echado con violencia de la playa sin que haya autoridad que lo proteja, llámese Marina Armada, Guardia Nacional, Ejército o policía estatal o municipal.
Es decir, en este terreno federal, la Constitución es letra muerta, así como la ley secundaria que regula la zona federal marítimo-terrestre. En fin, es un territorio más que se le arrebata al Estado mexicano.
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