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James Talarico, el joven populista cristiano que quiere arrebatar Texas a los republicanos

Con ideales de izquierda, ha logrado ganarse simpatizantes incluso entre figuras simpatizantes de Trump, a pesar de que su discurso tiene fuertes bases religiosas

Crédito: San Antonio Report

Hay personas que nos demuestran que no todo es blanco o negro, que nos recuerdan lo complejos que somos los seres humanos, que dan una sacudida al momento de que alguien intenta encasillarlos con un reduccionista adjetivo.

Ese es el caso de James Talarico, quien navega en medio del turbulento mar demócrata con la esperanza de anotar un doblete, ocupar un escaño para representar a Texas en el Senado de Estados Unidos al arrebatárselo al Partido Republicano.

Con ideales marcados de izquierda, ha logrado ganarse simpatizantes incluso entre figuras que apoyaron fielmente al presidente Donald Trump en la elección de 2024, a pesar de que su discurso tiene fuertes bases religiosas.

Se ha pronunciado abiertamente en favor de la interrupción legal del embarazo, y sus propuestas han llevado a más de uno a calificar a Talarico como un populista, lo que lo convertiría en el primero en abrirle la puerta a sus adversarios en lugar de intentar acabar con ellos, que no busca destruir las instituciones que le hacen contrapeso sino moldearlas, y que tampoco se vende a sí mismo como la voz absoluta del pueblo.

Por el contrario, se define como un texano de octava generación, exmaestro de secundaria y seminarista presbiteriano, algo que repite en prácticamente todas sus intervenciones desde que inició su carrera en 2018.

Con apenas 28 años, fue electo a la Cámara de Representantes de su estado, logro no menor, especialmente cuando se toma en cuenta que ganó en un distrito que había estado en manos republicanas desde 2010, y en un estado en el que Donald Trump había ganado por nueve puntos en la elección de 2016.

Después de esa victoria, Talarico fue reelecto como legislador estatal en 2020, 2022 y 2024. Desde un principio usó esa tribuna para dejar claras sus convicciones: defensa de la educación pública y el acceso a salud, su fe cristiana y una fuerte crítica a los multimillonarios que, sostiene, han manipulado al sistema para mantener a políticos títeres que sólo velan por los intereses del uno por ciento del país.

Es la última de estas posturas, sus fuertes críticas a los grandes ricos de Estados Unidos lo que ha llevado a más de una persona a calificarlo como populista de izquierda. En su página es explícito en su condena.

“El uno por ciento más rico de los estadounidenses ahora posee más riqueza que toda la clase media. Decenas de las corporaciones más grandes no pagan ni un solo dólar en impuestos federales sobre la renta. Presionan por políticas que reducen sus propios impuestos mientras aumentan los de todos nosotros. Y presionan contra regulaciones que impedirían que monopolicen los mercados y eleven artificialmente los precios. Esa es una gran razón por la que todo es tan caro en este momento”.

Sin embargo, contrario a lo que hacen cada vez más políticos a nivel mundial, Talarico no habla de destruir instituciones, por el contrario, propuso revertir el impacto del fallo Citizens United de la Corte Suprema, mismo que, con una votación de cuatro contra cinco, quitó el límite a corporaciones y sindicatos para que puedan gastar cantidades ilimitadas en anuncios electorales, siempre y cuando no se coordinen directamente con la campaña de un candidato.

Para cumplir su difícil promesa (no sería el primer político en ofrecer algo casi imposible de lograr), el texano necesitaría impulsar (y consolidar) una reforma a la constitución de Estados Unidos, tarea que se ve, por decir lo menos, complicada. Tan sólo hay que recordar que esfuerzos como este se han llevado a cabo desde 2014… sin éxito.

Otro de los puntos más comentados de la carrera de Talarico es la fuerte presencia del discurso y valores religiosos, algo que el también seminarista presbiteriano le atribuye a su abuelo, un predicador bautista que “me enseñó que seguimos a un rabino descalzo que nos dio dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo. Porque no hay amor a Dios sin amor al prójimo. Cada persona lleva la imagen de lo sagrado; cada persona es santa — no sólo los vecinos que se parecen a mí, rezan como yo o votan como yo”.

Sus detractores

Aunque, por raro que parezca, Talarico se ha ganado enemigos incluso entre las congregaciones religiosas, como lo dejó claro Brooks Potteiger, asesor espiritual del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien le dijo que “queremos que (Talarico) sea crucificado con Cristo”.

En respuesta, el texano escribió en X “Jesús ama. El nacionalismo cristiano mata. Usted puede rezar por mi muerte, pastor, pero yo aún lo amo. Lo amo más de lo que usted podría odiarme”.

Pudo haber sido por el discurso, para mantener un personaje o abonar en su imagen de buen seguidor cristiano. Lo que es difícil es cuestionar que haya llevado a la práctica del perdón y de poner la otra mejilla a su vida.

Una de esas cosas que hacen complejo al joven político es que, a pesar de su evidente base religiosa, a lo largo de su trayectoria ha mantenido una sólida línea entre sus creencias y lo que estereotípicamente se esperaría de él.

Tal es el caso que, cuando llegó al congreso una iniciativa para que en las escuelas texanas se enseñaran de forma obligatoria los diez mandamientos, se reemplazaran a los consejeros escolares con capellanes religiosos y se introdujeran historias bíblicas en los programas educativos públicos, algo que un fiel cristiano como él podría apoyar, se opuso de forma rotunda.

Para Talarico fue más importante refrendar la importancia de la separación de iglesia y Estado que introducir esos mismos valores que él predica en los salones de clase.

De esa misma veta salió su propuesta de legislar para garantizar que la decisión de Roe v. Wade de la Corte Suprema, esa que garantizaba el acceso a la interrupción legal del embarazo (y que fue recientemente revertirá) quede firme de modo que “las mujeres dejen de morir innecesariamente debido a la peligrosa prohibición del aborto en Texas”.

Al momento de explotar su habilidad para conectar con la gente a través de su comunicación clara y sencilla, Talarico, originalmente llamado James Dell Causey, nació en 1989 en Round Rock, un suburbio de Austin, ha utilizado su propia historia sin exagerar su papel de víctima.

A pesar de haber tenido un padre abusivo al punto que su mamá, Tamara Causey, se vio obligada a huir de su casa cuando él era apenas un bebé, el candidato texano se limita a decir que su papá biológico tenía “un problema con la bebida a veces derivaba en violencia”.

Después de que Tamara empacó todas sus cosas una de esas noches en las que el alcohol hacía que su papá biológico perdiera el control, madre e hijo se mudaron al hotel donde ella trabajaba hasta que lograron encontrar un departamento.

Más tarde, Causey se casó con Mark Talarico, quien adoptó a James y le dio su apellido que ahora resuena en cada vez más medios estadounidenses.

Su apertura se hizo más clara en que, contrario a lo que hacen otros políticos, Talarico se ha encargado de visitar todos los foros que lo reciban, tanto aquellos alineados con el partido Demócrata como con el Republicano.

En su paso por el podcast del conservador Joe Rogan, uno más de los fieles seguidores del presidente Donald Trump que se han separado de él en el último año, Talarico hizo una crítica puntual al nacionalismo cristiano y reiteró su llamado a combatir la influencia del dinero y el poder en la política. Esto llevó al presentador a sugerirle que “se postulara para presidente”.

Si de la conversación con Rogan salió más que bien parado, su no-participación en el show de Stephen Colbert, uno de los más influyentes de la televisión nocturna, lo hizo prácticamente una estrella, y fue una no-participación porque, temerosos de que la administración Trump los acusara de dar ventajas injustas bajo la ley de tiempos equitativos, que en apariencia busca balancear las participaciones entre rivales, la cadena CBS decidió no emitir la entrevista y únicamente la compartió en YouTube, en donde tiene más de 9.3 millones de vistas.

El último de sus triunfos se dio a principios de marzo, cuando derrotó a su principal rival en la elección primaria de los demócratas, la representante Jasmine Crockett. Con esto, Talarico aseguró su lugar en la contienda en la que podrá enfrentar a los republicanos John Cornyn o Ken Paxton, quien quiera que gane la candidatura misma que se definirá el 26 de mayo.

Mientras tanto, Talarico, quien derrotó a Crockett con el 53 por ciento de los votos, espera lograr lo que ningún demócrata ha logrado.

En la noche de su victoria, con un parafraseo del clásico Sueños de Fuga, dejó su veladora prendida. “Esta noche, la gente de nuestro estado le dio a este país un poco de esperanza. Y un poco de esperanza es algo peligroso”.

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