La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México alertó de que el derrame continúe extendiéndose en las próximas semanas si no hay medidas de contención más eficaces.
La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México alertó de que el derrame continúe extendiéndose en las próximas semanas si no hay medidas de contención más eficaces.

El derrame de petróleo en el Golfo de México ya supera los 900 kilómetros de litoral contaminado y ha alcanzado las costas de Tamaulipas, confirmando una expansión sostenida que, a más de seis semanas de su detección inicial, sigue sin ser contenida de forma efectiva.
De acuerdo con la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, la mancha de hidrocarburos abarca al menos 933 kilómetros de costa y 96 puntos contaminados, distribuidos desde Tabasco, pasando por Veracruz, hasta llegar a territorio tamaulipeco, donde entre el 24 y 30 de marzo se reportó la presencia de crudo en playas como Miramar, Rancho Nuevo y La Pesca.
El avance del derrame ha seguido una trayectoria progresiva en el litoral del Golfo. Los primeros indicios se registraron el 13 de febrero en Sánchez Magallanes y Paraíso, Tabasco.
Para inicios de marzo, el hidrocarburo ya había alcanzado el sur de Veracruz —Coatzacoalcos, Pajapan y Los Tuxtlas— y posteriormente continuó su desplazamiento hacia el norte, impactando zonas como Tuxpan y Tamiahua, hasta finalmente llegar a Tamaulipas.
Este patrón sugiere una dispersión impulsada por corrientes marinas y condiciones meteorológicas, lo que mantiene abierta la posibilidad de que el derrame continúe extendiéndose en las próximas semanas si no se implementan medidas de contención más eficaces.
Las afectaciones ya no son únicamente ambientales. Comunidades costeras comienzan a reportar problemas gastrointestinales asociados al consumo de productos del mar contaminados, así como impactos económicos severos en la pesca y actividades turísticas.
El diagnóstico es alarmante: de los 96 puntos contaminados; 54 permanecen sin atención, en 14 la limpieza ha sido realizada por las propias comunidades, mientras en 20 hay colaboración con autoridades y apenas ocho han sido atendidos por Petróleos Mexicanos (Pemex).
Esto evidencia una respuesta institucional fragmentada y, en muchos casos, insuficiente frente a la magnitud del desastre.
Mientras organizaciones civiles denuncian que el derrame sigue fuera de control, el gobierno federal sostiene que se han recolectado cientos de toneladas de hidrocarburo y atendido más de 600 kilómetros de litoral.
Sin embargo, incluso el Sistema de Detección y Monitoreo de Hidrocarburos Marinos ha puesto en duda una de las hipótesis oficiales: que el crudo provenga de chapopoteras del complejo Cantarell.
La investigación sigue abierta, incluyendo la posible implicación de buques, según ha señalado la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha indicado que existen tres líneas de acción: contención, identificación del origen y mitigación del impacto.
A casi dos meses del inicio del derrame, las medidas de apoyo también han generado cuestionamientos. La Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) anunció un programa de indemnización de 15 mil pesos por pescador, dirigido a 3,679 afectados en Tabasco y Veracruz, con una inversión total de 55.2 millones de pesos.
Para comunidades afectadas, el monto resulta insuficiente frente a la magnitud de las pérdidas económicas y el deterioro ambiental.
Organizaciones ambientales advierten que el derrame representa ya un desastre socioambiental de gran escala, no sólo por su extensión territorial, sino por la falta de protocolos eficaces de respuesta, la limitada intervención de las autoridades y la exposición prolongada de comunidades y ecosistemas a riesgos sanitarios y económicos.
También te puede interesar
Recomendar Nota
Contacto