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Laura Itzel Castillo, rebasada, parcial y con tibios llamados a la cordura en el Senado

En la sesión en la que se discutió el Plan B presidencial, Laura Itzel Castillo Juárez perdió el control cuando la polémica panista Lilly Téllez increpó a Saúl Monreal Ávila: “usted es un narcopolítico”

La hija menor de quien fuera uno de los grandes luchadores de la izquierda en México, Heberto Castillo, mostró que no entiende el papel que debe desempeñar como presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República.

En la sesión en la que se discutió el fracasado Plan B presidencial, Laura Itzel Castillo Juárez, perdió el control cuando la polémica panista Lilly Téllez increpó a Saúl Monreal Ávila: “usted es un narcopolítico”.

La respuesta del morenista fue también a gritos y señalándola con el dedo índice: “demuéstreme, y la reto, la reto, la reto. Usted es una farsante. Demuéstreme”, alzaba la voz desde la tribuna senatorial el legislador zacatecano.

Pero Castillo Juárez, lejos de atender los “principios de legalidad, imparcialidad y objetividad” que dicta el artículo 66 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos arremetió contra la panista.

“Senador, no caiga en esa provocación. No caiga en las provocaciones de una persona como la senadora”, repetía sin autoridad, pero sí con un tono de desprecio hacia la panista.

Tibios llamados a la cordura

Monreal respondía a los gritos de Téllez en una discusión fuera de reglamento, pero entre pares. Castillo Juárez trataba de calmar los ánimos con provocaciones: “usted diríjase a la Asamblea y haga caso omiso de las provocaciones, porque son provocaciones de quien vienen”, le pedía a su compañero de partido.

Ninguno de los dos senadores confrontados atendía los tibios llamados de la presidencia. “Yo no le voy a tolerar sus insultos, yo no le voy a tolerar sus insultos. Usted es una hipócrita”, continuaba gritando Monreal.

Desde su escaño Téllez seguía diciéndole a Monreal que es un “narcopolítico”. Ese fue el único momento en que el debate por el Plan B subió de tono y en el que quedó demostrado que para ser presidenta del Senado no solo se debe tener el apellido de un luchador de la izquierda.

También hace falta capacidad, autoridad y conocimiento legislativo, además de conocer el reglamento para cumplir con la “legalidad, imparcialidad y objetividad”.

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