La primera semana de la guerra en Irán acerca a EU e Israel a un escenario de "victoria táctica pero fracaso estratégico", según algunos analistas
La primera semana de la guerra en Irán acerca a EU e Israel a un escenario de "victoria táctica pero fracaso estratégico", según algunos analistas

Tras la primera semana de conflicto directo con Irán, la presunción de Donald Trump de que Estados Unidos y su aliado Israel podrían conseguir una victoria definitiva en cuatro semanas, parece está siendo desmentida por los hechos.
Aunque el balance refleja una ofensiva de escala sin precedentes, Irán está demostrando una capacidad de resistencia que va más allá de los pronósticos iniciales (muchos de ellos sesgados por la esperanza de cambio que proviene de buena parte de la sociedad iraní o por la prensa más entusiasta de los ataques fulminantes y cuyas imágenes se han hecho virales).
Lo cierto es que si bien las operaciones "Furia Épica" y "León Rugiente" de EU e Israel, respectivamente, han alcanzado más de tres mil objetivos en Irán, incluyendo instalaciones de mando, sitios de misiles y bases de la Guardia Revolucionaria (IRGC), dejando al menos mil muertos según fuentes iraníes, esto no ha detenido la respuesta defensiva y los ataques de Irán a bases de EU y sus aliados en la región.
Quizás lo más sorprendente es que la cúpula político-militar fue severamente golpeada desde los primeros días, sin que esto haya paralizado a la Guardia Revolucionaria de Irán.
Las bajas incluyen a Alí Jamenei, líder supremo de Irán (junto con una parte de su círculo familiar: su hija, yerno, nieto y nuera, así como su esposa, Mansoureh Khojasteh); Amir Nasirzadeh, ministro de Defensa; Mohammad Pakpour, comandante de la Fuerza Terrestre de la Guardia Revolucionaria; lo mismo que diversos funcionarios del aparato de defensa iraní, como el jefe del Estado Mayor y otros comandantes de la Guardia Revolucionaria.
A pesar de este “descabezamiento” inmediato que sufrió, Irán ha lanzado cientos de misiles balísticos y miles de drones hacia Israel y bases estadounidenses. Aunque sus fuerzas se consideran "agotadas" por algunos analistas, mantienen la capacidad de interrumpir la navegación en el Estrecho de Ormuz (sin embargo, Estados Unidos y una coalición internacional mantienen una fuerte vigilancia naval para intentar asegurar la libertad de navegación).
De acuerdo con los analistas, la asimetría crítica entre Irán y Estados Unidos se refiere a la disparidad estructural entre sus capacidades militares y los objetivos que cada uno persigue para considerar que ha "ganado" el conflicto.
Esta asimetría se manifiesta en tres pilares principales:
En medio de todas las dudas y críticas, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha salido al paso diciendo que es un "grave error de cálculo" que Irán piense que no podrán sostener en el tiempo los ataques aéreos contra territorio iraní. "Apenas hemos empezado a luchar", ha señalado.
Y desmiente también el agotamiento de recursos: "no nos faltan municiones. Nuestras reservas de armas defensivas y ofensivas nos permiten sostener esta campaña mientras sea necesario".
Se entiende que la retórica de la victoria esté presente en uno y otro bando, pero es cierto que muchos expertos ven muy difícil que a pesar de que Estados Unidos e Israel poseen una superioridad tecnológica y aérea abrumadora, puedan derrotar a Irán en unas cuantas semanas.
Aun así, está claro que Irán tiene una capacidad limitada para reponer misiles balísticos (estimados en unos 600 de largo alcance) frente a una campaña de desgaste continua. Por lo demás, la estrategia de Trump apuesta a que los ataques quirúrgicos provoquen un colapso interno o una rendición rápida para evitar la destrucción total de la infraestructura estatal.
Independientemente de los arsenales y capacidad militar concreta con que cuenta, diversos analistas advierten que Irán tiene también una larga historia de resistencia. Hay que recordar como el dato más reciente la larga guerra contra Irak en los años 80, pero sobre todo una historia con siglos de conflcitos armados, casi todos en defensa de su territorio.
Por lo pronto, el European Council on Foreign Relations (CFR) señala que objetivos ambiciosos como el "cambio de régimen" son difíciles de lograr solo con ataques aéreos sin una invasión terrestre, la cual no está en los planes declarados.
A lo anterior habría que añadir las recientes expresiones del ministro de Exteriores ruso, Sergey Lavrov, quien afirma que Moscú hará todo lo posible para que las operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán sean “imposibles”. Rusia está en guerra con Ucrania, pero eso no significa que no pueda proveer a Irán de diversos recursos militares para mantener al menos su posición defensiva.
La mayoría de los analistas de centro como la London School of Economics y el European Council on Foreign Relations sugieren que, si bien es posible destruir gran parte del poder militar iraní en varias semanas, la estabilidad política y el fin de las hostilidades probablemente tomen mucho más tiempo. Su conclusión es que existe el riesgo de que el conflicto se convierta en un escenario de "victoria táctica pero fracaso estratégico" si no hay un plan claro, como parece no haberlo.
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