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Casi 8 mil niños separados de su familia, desde 2017, enfrentan miedo y abandono en centros de detención en todo EU

El gobierno ha endurecido las políticas lo que dificulta obtener la custodia de los menores no acompañados

A casi ocho años de que la primera administración de Donald Trump implementara la política de "tolerancia cero", que derivó en la separación de familias migrantes en la frontera, esta práctica sigue siendo una realidad en Estados Unidos. Aunque el contexto ha cambiado, hoy las redadas en el interior del país muestran que el fenómeno persiste.

Desde la segunda investidura de Trump en enero de 2025, cerca de dos mil 350 menores –incluidos 36 bebés– han sido ingresados en centros de detención de todo el país, en un contexto de deportaciones masivas, de acuerdo con una investigación de The Guardian.

Durante la primera administración del republicano –entre 2017 y 2021– cinco mil 600 niños fueron separados de sus familias, según el diario británico. La cifra registrada en los primeros meses de su segundo mandato ya equivale a cerca del 42 por ciento de ese total acumulado, lo que equivaldría a casi 8 mil niños, una proporción que muestra la magnitud del problema.

Actualmente, el gobierno ha emitido nuevos límites sobre quién puede tomar la custodia de los menores no acompañados, lo que mantiene a miles de niños lejos de sus familias.

Las nuevas políticas (mayo 2025) establecen que cualquier persona que busque la tutela debe acreditar su fuente de ingresos, presentar una identificación oficial estadounidense y, en muchos casos, someterse a una prueba de ADN, detalla un documento difundido por la Administration for Children and Families (AFC), una agencia federal que forma parte del Departamento de Salud y Servicios Humanitarios (HHS, por sus siglas en inglés).

Estos requisitos han limitado a muchos hermanos, tíos, abuelos u otros miembros de la familia a tomar custodia de los menores no acompañados.

Tal panorama recrudece la dificultad para encontrar a los niños en un gran número de albergues. Registros muestran que las agencias gubernamentales que participan en la separación familiar no cuentan con un plan para rastrear a los menores y sus padres tras la separación, no facilitan su comunicación ni desarrollan proyectos de reunificación, detalla en un documento la organización American Immigration Council.

Actualmente, Texas cuenta con los únicos centros de detención familiar, por ejemplo, el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas en Dilley, que es utilizado para alojar principalmente a mujeres y niños, según el diario Houston Chronicle.

Tiene capacidad para dos mil 400 personas, aunque se desconoce la cantidad exacta que alberga en la actual administración. El Consejo de Derecho de Inmigración de Texas, que monitorea las detenciones en la entidad, reportó 552 detenidos hasta el 27 de noviembre pasado.

Familias alojadas en las diferentes instalaciones han denunciado malas condiciones y falta de atención médica; sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha recalcado que todos los detenidos reciben tres comidas al día, agua potable, ropa y artículos de aseo. Además –asegura– los reclusos también tienen acceso a teléfonos para comunicarse con sus familiares y abogados.

“El DHS se toma muy en serio su responsabilidad de proteger a los niños y seguirá colaborando con las autoridades federales para garantizar su seguridad y protección”, afirmó en un comunicado.

Daño psicológico

De acuerdo con American Immigration Council, los menores detenidos presentan síntomas que incluyen estrés postraumático y sentimientos de miedo, abandono, ansiedad, y aquellos que se separan de sus madres tienen más probabilidades de desarrollar problemas de comportamiento como hiperactividad.

El tiempo impredecible que los niños permanecen en los centros de detención dificulta la elaboración de un plan de tratamiento. El problema no sólo se desencadena tras la separación de familias; incluso, la reunificación ha causado un trauma.

La organización informa que los problemas logísticos y la desinformación durante el proceso exacerbaron el estrés emocional de los niños.

"Un niño de siete u ocho años fue separado de su padre sin ninguna explicación del motivo. El niño tenía la idea de que su padre había sido asesinado y creía que él también lo sería. Finalmente, requirió atención psiquiátrica de emergencia para abordar su problema de salud mental", relata en un informe.

Por su parte, la American Psychological Association (APA) informó que los menores que se quedan solos porque se llevan a sus cuidadores han informado sentirse extremadamente preocupados por la seguridad de sus padres y experimentar ansiedad, depresión y malos resultados académicos.

Asimismo, explica que las condiciones de vida en los centros de detención de migrantes –en específico de adultos– suelen ser similares a las del sistema penitenciario federal.

Estas condiciones varían según el tipo de instalación (centros de detención federales operados por el ICE, prisiones contratadas privadamente o cárceles estatales y locales que alquilan camas), pero en todos ellos se han reportado abusos sexuales, hacinamiento, negación de atención médica y restricciones a la libertad religiosa.

“Las condiciones dentro de los centros de detención de inmigrantes no solo pueden empeorar la enfermedad mental si alguien ingresa con ese diagnóstico, sino que también pueden contribuir a un nuevo diagnóstico”, dijo Altaf Saadi, MD, MSc, investigador clínico en el Hospital General de Massachusetts y profesor asociado en la Facultad de Medicina de Harvard.