Con la opinión publicada concentrada en desentrañar qué pasó realmente durante “el abatimiento” de El Mencho y la extraña estrategia de manejo propagandístico, así como analizar el documento que anuncia la reforma electoral (sin iniciativa legislativa), han pasado casi desapercibidos datos y hallazgos sobre México, como los del informe internacional de Oxfam Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios (www.oxfamintermon.org ).
El informe revela el récord histórico de crecimiento de 16% solo en 2025 de milmillonarios en el mundo. De 2020 a 2025, esas fortunas aumentaron 81%. México forma parte de esta tendencia mundial, cuenta con 22 de ellos principalmente en los sectores estratégicos de finanzas, telecomunicaciones, medios, energía y minería. El informe asegura que la ventaja que da la concentración de riqueza no se limita al poder económico, sino impacta también en la capacidad que adquieren los “ultrarricos” para influir en decisiones de autoridades gubernamentales y exigir políticas públicas para favorecer sus intereses, incluso por encima de las necesidades de la población. Estas ventajas estructurales, asegura Oxfam, socavan a las democracias.
La lista de milmillonarios de Forbes 2025 señaló que las fortunas de empresarios mexicanos equivalieron a 36.7% del Presupuesto de Egresos de la Federación. La administración anterior desanduvo las reformas estructurales energética, de telecomunicaciones y financiera, pero ni tocó a los oligopolios ni propuso la necesaria reforma fiscal progresiva que estableciera impuestos específicos a la riqueza. Por otra parte, el INEGI da a conocer otro dato sin precedentes: el aumento a 54.89% de la tasa de informalidad laboral.
Bajo la contundencia de estos datos, el pilar de la propaganda morenista “primero los pobres” se sigue abollando, pues el crecimiento de las fortunas mexicanas fue mayor durante el sexenio 2018-2024 que en los anteriores, mientras los índices de crecimiento económico últimamente se mantienen bajo cero. Diversas fuentes coinciden en reconocer que los aumentos al salario mínimo y las transferencias directas aumentaron los ingresos de las y los mexicanos y redujeron índices de pobreza, pero no hubo medidas para transformar la concentración estructural de la riqueza.
Así, la desigualdad en México se sigue profundizado. Agreguemos los innegables retrocesos en servicios de salud y educativos. La eficacia de los gobiernos morenistas para incrementar la recaudación fiscal y para sostener un discurso cada vez más alejado de la realidad parecen ya insuficientes.
Hoy, la jefa del Ejecutivo (y del Legislativo y del Judicial) gobierna presionada por el presidente de la mayor potencia económica y militar del mundo, por los liderazgos de un crimen organizado que se siente traicionado, por las pugnas al interior de su equipo y de su partido. En este escenario, la mujer que decidió concentrar todo el poder y, por ello toda la responsabilidad, anuncia una reforma constitucional para quedarse también con los procesos de acceso a la representación política. ¿Será que los pobres quedaron al final de la fila?
