Claudia Sheinbaum pretende hacer de lado los gravísimos hechos violentos del pasado domingo, como si nada hubiese sucedido. Para ella, en este momento sólo importa su antidemocrática reforma electoral y convencer al mundo -así, a la palabra- de que México es apto para la celebración en paz del Mundial de Futbol.
Lo que la Sra. Sheinbaum no ha entendido es que el operativo para capturar El Mencho, así como las medidas para enfrentar la reacción violenta del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) eran un ASUNTO DE ESTADO que requerían la atención directa de quien (se supone) ejerce el cargo de JEFA DE ESTADO y (se supone también) COMANDANTA SUPREMA DE LAS FUERZAS ARMADAS. No la vimos ejercer ni lo uno ni lo otro. Se limitó a realizar el papelón de locutora en una más de sus aburridas conferencias de prensa mañaneras.
Ese domingo violento, Sheinbaum prefirió irse de gira dominguera por Coahuila, con tal de que no se le ubicara en el “war room” o centro de mando, desde donde se supervisara la delicada acción de las Fuerzas Armadas. Dicha acción se llevó a cabo por la presión de Trump, por lo que Sheinbaum optó por alejarse de la operación, pensando erráticamente que protegía su investidura. Pésima decisión, optó por el abandono de sus responsabilidades.
El lunes eludió informar a la nación sobre los hechos, eludió mencionar por su nombre a tan famoso narcotraficante y delegó en el gabinete de seguridad la obligación de informar, con llanto incluido del general Trevilla. Sheinbaum se limitó a decir que el país estaba en paz; dio el pésame a los familiares de los militares fallecidos; felicitó a las Fuerzas Armadas, al gabinete de seguridad y a los gobernadores de los estados. Al día siguiente, salió a decirnos que habló con Trump durante 8 minutos y aprovechó para reiterarnos que el Mundial se celebrará con todas las garantías.
Con su paupérrimo papel, la Sra. Sheinbaum parece decirnos que desconoce la dimensión de la gravedad de los hechos violentos vistos en 16 estados (50% de la nación). Pareciera que no le han informado del riesgo que implica la previsible balcanización (fragmentación, para que lo pueda entender la presidenta) del CJNG ante el deceso de su líder y que el peligro potencial de enfrentamiento entre las diversas partes integrantes de esa organización criminal y terrorista puede convertirse en una pesadilla posible y también probable. Parece ser que doña Claudia no asume que la respuesta violenta vista ese día a nivel nacional demostró que el crimen organizado está mucho más organizado que su gobierno y que esa realidad ha dejado en estado de indefensión a millones de mexicanos. La Sra. Sheinbaum no ha hablado de las multimillonarias pérdidas materiales tras los bloqueos carreteros, la pérdida de 200 tráileres incendiados (3.5 millones de pesos en promedio cada uno) cuyas pólizas de seguros suelen excluir daños por vandalismo o delincuencia organizada; las tiendas, los centros comerciales y las gasolineras incendiadas. Pérdidas por doquier.
La Sra. Sheinbaum no lamentó el deceso del El Mencho por la valiosa información que se perdió con su muerte. Es una realidad que El Mencho vivo no convenía a muchos. Eso está clarísimo, pero nunca sabremos qué sucedió. Recordemos que el gobierno de la 4ª Transformación es una organización altamente especializada en la opacidad… y en la complicidad. Qué peligro.
